Las consecuencias de ‘la barriga’

La grasa adbominal, lo que comúnmente denominamos barriga, suele ser menos saludable que la que se acumula por ejemplo en las caderas, muslos o brazos, se ha demostrado que está relacionado con casos de hipertensión, diabetes, ictus… además es muchísimo más difícil de eliminar que en otras partes del organismo debido a su acumulación alrededor de algunos órganos vitales.

Esta acumulación era un tipo de reservas de energía muy útiles en épocas en las que había escasez de alimentos y nuestro cerebro mandaba la orden de ‘guardar reservas’, actualmente con la sobrealimentación esta grasa, estas reservas, son innecesarias y solamente nos pueden causar problemas.

Esto no quiere decir, ni muchísimo menos que no tengamos que incluir las grasas en nuestra alimentación, cumplen un papel fundamental, pero todo en su justa medida [artículo relacionado: Las grasas, fundamentales para la salud]

Existen dos tipos de grasa abdominal:

  • La que subcutánea, aquella que nos impide lucir unos abdominales marcados y que está por encima de los músculos y justo debajo de la piel. Esta, aunque tampoco recomendable, sería menos peligrosa y la que más fácil eliminamos a través de la alimentación y el ejercicio.
  • La visceral, está por debajo de los músculos cubriendo los órganos, a diferencia de lo que creemos suele ser la que más visible hace la barriga, la culpable de ese abultamiento del abdomen. El principal riesgo de este tipo de grasa es que puede llegar a inflamar los órganos que rodea, también ejerce cierta presión sobre los mismos, lo que puede derivar, como hemos comentado, en problemas cardíacos, elevación de la presión sanguínea, resistencia a la insulina que puede desembocar en diabetes tipo 2, problemas respiratorios

Los orígenes pueden ser muchos, también los hay genéticos, aunque estos suponen un porcentaje  muy bajo, desajustes hormonales… pero sin duda las causas principales son una mala alimentación con productos procesados, grasas saturadas, grasas trans, azúcares refinados, alcohol, tabaco… y el sedentarismo, la falta de ejercicio físico. Por ello, el mejor antídoto contra la grasa abdominal es una alimentación saludable y el deporte, el ejercicio físico.

Cierto es que cada gramo de grasa que acumulamos es muy difícil moverlo y eliminarlo, pero se puede conseguir.

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