Fruta cortada: algunas precauciones

Con la llegada del verano, algunos aspectos de la conservación de los alimentos merecen una especial atención para no favorecer la presencia de intoxicaciones alimentarias. El motivo es que los microorganismos patógenos causantes de dichas intoxicaciones son muy proclives a desarrollarse mayormente en temperaturas cercanas a los 30-35ºC.

De esta forma, debemos ser mucho más cuidadosos que de costumbre con las buenas prácticas de manipulación, conservación e higiene de alimentos en casa. Uno de los casos más claros es cuando cortamos fruta en rodajas, trozos y porciones más pequeñas. Esta situación puede darse en el propio hogar o bien cuando salimos de excursión o pasamos un día en la playa o la montaña.

En cualquier caso, la refrigeración adecuada de los trozos de fruta cortada resulta indispensable para evitar ciertas intoxicaciones alimentarias. Aunque la mayoría de intoxicaciones alimentarias vienen atribuidas a alimentos de origen animal, los vegetales también pueden contener patógenos porque vienen de la tierra, donde muchos de estos seres diminutos están presentes. Un ejemplo es Escherichia coli, un microbio frecuente en vegetales que provoca intoxicaciones alimentarias cuando no se lavan ni higienizan correctamente.

Por otro lado, y volviendo a la fruta cortada, lo cierto es que cuando utilizamos el cuchillo para partir una fruta estamos rompiendo tanto su piel o corteza como algunas células del interior. Esto expone la parte interna de la fruta ante ciertos agentes como temperatura o humedad que pueden echar a perder la fruta antes de tiempo, en un periodo mucho más corto que si aún la preservamos entera. Por otro lado, al cortar una fruta podemos introducir dentro del alimento la suciedad y los posibles patógenos que la piel tuviera.

En términos microbianos, además, se dice que la fruta partida tiene una superficie de exposición mayor para los patógenos, ya que tienen mucho más espacio y lugar donde multiplicarse. Recuerda que no solo nos gusta la fruta a nosotros: a los microbios también les encanta porque es un lugar ideal lleno de nutrientes para crecer.

En los supermercados, aunque no es obligatorio, la recomendación es que la fruta ya cortada se exponga en refrigerados. Con el melón y la sandía, muchos supermercados no lo tienen en cuenta, pero sería lo aconsejable. Eso sí, en cuanto llegues a casa, ponlos en el frigorífico.

En casa tenemos fácil lo de meter la fruta cortada al frigorífico, pero si salimos fuera del hogar no tanto. Lo mejor es llevarla siempre refrigerada dentro de una nevera portátil donde podamos mantener una temperatura lo más fría posible. Recuerda además que, si le da mucho el Sol en la playa, es preferible que no comamos la fruta cortada por seguridad aunque duela mucho tirar comida. Si no estás segura de la conservación de un alimento, mejor no lo comas por precaución hacia tu salud.

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Ayuno intermitente: ¿sirve para adelgazar?

El ayuno intermitente es una práctica dietética muy seguida desde hace años. De hecho, no es algo nuevo precisamente ya que muchas culturas introducen pautas de ayuno dentro de sus creencias sociales o religiosas. El ayuno intermitente consiste en restringir la ingesta de alimentos a unas horas concretas, mientras que se delimitan otras horas donde no es posible comer.

Esto parece traducirse en ciertos beneficios para la salud, como por ejemplo el adelgazamiento o pérdida de grasa. Es lo que han mostrado algunos estudios científicos, pero no es algo 100% comprobado para todo el mundo. Es decir, el ayuno intermitente puede ser útil pero tan solo para algunas personas.

El ayuno intermitente también ha mostrado otras ventajas en estudios aislados como por ejemplo un mejor control de la insulina y los picos de glucosa en el organismo. También se teoriza sobre la prevención de enfermedades cardiovasculares al regular con éxito la presión sanguínea y otros parámetros metabólicos, como es el menor colesterol total mejorando la presencia del colesterol “bueno” o lipoproteínas LDL.

Sin embargo, extrapolar las bondades del ayuno intermitente es un ERROR tremendo. Mucho más si creemos que es una solución milagrosa para perder peso. Podría parecer la idea del siglo: si no comes, pues entonces adelgazas. Pero no es tan fácil como parece. De hecho, un reciente estudio científico con 139 participantes ha concluido que el ayuno intermitente no es mejor para adelgazar que otras dietas hipocalóricas. Es decir, pone en duda la utilidad de la restricción horaria.

Los propios autores del estudio se mostraron contundentes con los resultados: “En este ensayo de 12 meses, encontramos que el régimen de alimentación con restricción de tiempo de 8 horas no produjo una mayor pérdida de peso que el régimen de restricción calórica diaria, y ambos regímenes dieron como resultado déficits calóricos similares”

De esta forma, se plantea un escenario donde el momento de consumir alimentos no parece tan importante como se pensaba.

Por el momento, las evidencias son limitadas. Podemos decir que el ayuno intermitente es una herramienta dietética útil en ciertos contextos (pautada y seguida por profesionales) pero ni mucho menos es la dieta definitiva ni una solución mágica para perder peso que muchas personas están buscando y de la que muchos gurús se aprovechan para ganar dinero.

Quizás tú lo sigas y hayas conseguido perder peso, pero no por dicho ayuno, simplemente porque estás introduciendo, de forma general, una menor cantidad de calorías en tu organismo, no por ese ayuno en sí.

Es muyyy importante lo de guiada por profesionales. Cuando reducimos las ingestas es muchísimo más difícil aportar todos los nutrientes necesarios, es mucho más complicado planificar las ingestas. Uno de los inconvenientes del ayuno intermitente son los déficits vitamínicos, proteicos y de minerales. 

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Hidratos: realmente, ¿cuáles son saludables?

Los hidratos de carbono son un tipo de macronutriente muy relacionado con la energía. Dentro del sector del fitness y el deporte en general se habla mucho de ellos. Y es normal, ya que los hidratos de carbono suponen la principal fuente energética de nuestro organismo. Por ello, se dice que la cantidad de hidratos de carbono que ingerimos debe adaptarse a nuestro nivel de actividad física.

Sin embargo, existen hidratos de carbono de diferentes tipos. Por un lado, los hidratos de carbono complejos se consideran más saludables por aportar picos de glucosa menos acentuados. Es decir, no elevan tan rápido el nivel de glucosa en sangre tras la ingesta. Esto se relaciona con mejores perfiles saludables y con una menor resistencia a la insulina, entre otros biomarcadores. Aquí también se incluye la fibra por ser un ingrediente saludable, saciante, y que disminuye el impacto del azúcar en sangre.

Fuentes de hidratos complejos (saludables): legumbres (incluyendo la soja), granos integrales (incluyendo la pasta y el pan 100% integrales), frutos secos, semillas, verduras y frutas (la fibra de la fruta entera, hace que sus azúcares se absorban de forma saludable)

Por otro lado encontramos los azúcares simples, como la sacarosa, el azúcar de mesa. En este punto encontramos referenciado el azúcar añadido, uno de los elementos más problemáticos para la salud humana en la actualidad. El motivo es que el azúcar se encuentra disponible en multitud de productos que encontramos en el supermercado a diario. Sus ingestas son elevadísimas, a pesar de que la OMS recomienda no superar la ingesta de 25 gramos de azúcar al día en población adulta (a mí particularmente me parece mucha cantidad)

El consumo regular de azúcares libres —que incluyen tanto los azúcares añadidos como aquellos liberados de la matriz como los de la miel, zumos de frutas— se relaciona con una mayor aparición de caries, diabetes, obesidad y algunos tipos de cáncer. Esto sucede porque el azúcar se libera del interior del alimento, donde existen ingredientes saludables como fibra y pectinas que amortiguan el impacto del azúcar en sangre. Los azúcares que quedan contenidos dentro de alimentos saludables, como la fruta, se denominan azúcares intrínsecos.

De esta forma, los azúcares simples son aquellos que deberíamos minimizar en nuestra dieta en favor de los hidratos de carbono complejos o con mayor índice glucémico. El índice glucémico es un parámetro que mide la velocidad con la que se absorben los hidratos de carbono. Para los azúcares o hidratos de carbono simples es muy rápido, mientras que en el caso de los hidratos de carbono complejos la absorción es más lenta.

Fuentes de hidratos simples (a evitar): refrescos, alcohol, bollería/galletas industriales, pasta y pan blancos, harinas refinadas, la inmensa mayoría de ultraprocesados y “comida rápida”, chocolate con leche, caramelos/golosinas, etc. etc.

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Panela: ¿un buen endulzante?

La panela es uno de los ingredientes más comentados para sustituir al azúcar. ¿Pero seguro que es una alternativa saludable como muchos piensan? Realmente el origen de la panela es bastante más común de lo que creemos.

En nuestro entorno la panela se utiliza como un endulzante natural que se obtiene a partir del tratamiento del juego de la caña de azúcar. Concretamente, tienen lugar procesos de evaporación, concentración y cristalización del jugo de la caña de azúcar. Después, este jugo es cocido a altas temperaturas hasta que forma una melaza bastante densa.

Lo que diferencia a la panela de otros azúcares es que no está refinada ni centrifugada, por lo que contiene más impurezas que el azúcar blanco refinado que todos conocemos. Precisamente, estas impurezas vienen en forma de pequeños micronutrientes: vitaminas y minerales y le otorgan a la panela un color oscuro.

Algunos de los micronutrientes que encontramos en la panela son el calcio, potasio, magnesio, hierro, selenio y flúor. Por supuesto, en cantidades muy bajitas. La mayor parte del producto sigue siendo azúcar por goleada. Por eso no existe justificación para priorizar el consumo de panela frente al de azúcar basándose en esta supuesta presencia de nutrientes.

Es decir, para que la panela fuera saludable se tendría que triturar directamente la caña de azúcar, ahí esta su fibra. Eso sí, sería incomestible. Pero como se extrae su jugo, su zumo, lo que estamos haciendo es liberar esos azúcares, como con un zumo de naranja. Al quitar la fibra, los azúcares se absorben de forma muy rápida, nada saludable.

Que la panela tenga algo más de minerales, no la convierte en saludable, sigue siento casi un 100% de azúcares libres.

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¿Por qué no todas las grasas son perjudiciales?

Las grasas son uno de los macronutrientes más demonizados, por no decir que el que más. La explicación reside en su aporte calórico: cada gramo de grasa aporta 9 Kcal. En comparación con las proteínas y los hidratos de carbono, que aportan 4 Kcal, las grasas aportan más del doble. Este motivo ha llevado a que, desde hace años, las grasas sean motivo de desprestigio por parte de algunos sectores de la industria alimentaria.

De hecho, algunos reclamos como “bajo en grasa” o “light” se han abierto camino poderosamente por los estantes de los supermercados. Por ejemplo, “light” significa que el alimento en cuestión tiene un 30% menos de calorías en comparación con la versión normal. Esto, por supuesto, no quiere decir que el producto sea más saludable: todo dependerá de la calidad de las materias primas utilizadas. Y también del tipo de grasa.

La evidencia científica ha mostrado en los últimos años muchos estudios que vinculan el consumo de grasas saturadas con el aumento de enfermedades cardiovasculares. Por otro lado, las grasas insaturadas se relacionan con mejores parámetros de salud. Tanto las grasas monoinsaturadas como aquellas poliinsaturadas, los dos tipos existentes en función del número de dobles enlaces químicos en su estructura.

Las grasas monoinsaturadas, como el ácido oleico típico del aceite de oliva virgen extra, se relacionan con mejores perfiles lipídicos en los alimentos y la prevención de enfermedades cardiovasculares. Otros alimentos ricos en ácidos grasos monoinsaturados son el aguacate, los frutos secos y las semillas [lino, chía, pipas de girasol, pipas de calabaza, sésamo…].

Así vemos que no todas las grasas son perjudiciales para la salud. Aquellas de tipo poliinsaturado y monoinsaturado se relacionan con mejores parámetros saludables relacionados con la ingesta de otros nutrientes saludables, como antioxidantes y compuestos bioactivos propios de alimentos como el aceite de oliva, el aguacate y los frutos secos. Además, las grasas de calidad aportan saciedad que nos ayudan a controlar nuestras ingestas alimenticias y así no llegar con tanta hambre a la próxima comida. No tengas miedo de las grasas. Simplemente debes elegir aquellas saludables y huir de las grasas saturadas e hidrogenadas, que solamente traen problemas para la salud.

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¿La nectarina es un melocotón transgénico?

Muchos mitos sobre las frutas, y la nectarina no podría ser menos. Existen muchas dudas sobre la naturaleza de esta fruta, ¿es un alimento transgénico? 

Los transgénicos son organismos a los que se les ha introducido uno o varios genes provenientes de otra especie. También encontramos la definición de OGM u organismo genéticamente modificado: cualquier organismo cuyo material genético ha sido editado. Puede ser un transgénico si hay transferencia de genes entre distintas especies, o no serlo si solamente se produce una eliminación de ciertos genes.

Por ejemplo, existe una variedad de arroz llamado “arroz dorado” que durante años se ha considerado una gran aportación para prevenir la ceguera infantil. Este alimento ha sido editado genéticamente para contener una mayor proporción de vitamina A a través de sus precursores los beta-carotenos. Se ha conseguido al introducir genes de la bacteria Erwinia uredovora y la flor del narciso. Por desgracia, los transgénicos aún están muy estigmatizados a día de hoy, y en la Unión Europea apenas podemos encontrarlos.

En este sentido, la nectarina no pertenece a este grupo de alimentos que han sido editados mediante la manipulación genética en laboratorio. Aunque, a decir verdad, en su desarrollo a lo largo de los años sí que ha tenido bastante que ver la selección genética, pero llevada a cabo por los seres humanos. Sí, los seres humanos llevamos miles de años seleccionando las plantas más interesantes y refinando su genética a través de la agricultura. Así es como hemos conseguido frutos de colores llamativos y sabores deseables, que son muy diferentes a los que se podían encontrar antiguamente.

La nectarina es una fruta muy parecida al melocotón o al albaricoque, pero muy diferente en esencia ya que se ha desarrollado como otra variedad de fruta de hueso de forma paralela: es otra especia. Según la literatura científica, la nectarina no tuvo su origen como un cruce de melocotón y ciruela como muchas personas creen, sino que simplemente se trata de una variedad frutal alternativa que apareció de forma espontánea hace miles de años en regiones de Asia. De esta forma, poco a poco y con el paso de los años su cultivo se ha ido perfeccionando mediante la selección de los ejemplares más interesantes. Esto ha dado paso a una producción masiva de nectarinas en la actualidad, siendo una de las frutas de hueso más aclamadas y consumidas por la población.

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¿Es peligroso el papel de aluminio, papel albal?

El papel de aluminio, conocido popularmente como papel albal [por la marca] o papel de plata, siempre ha estado en el punto de mira de la seguridad alimentaria. ¿Provoca cáncer?, ¿es peligroso calentarlo?, ¿una cara es más segura que otra?, ¿transfiere sus componentes a los alimentos?. Vamos a ver qué hay de verdad y mentira.

En cuanto al tema de las caras, que si es mejor que el alimento esté en contacto con una u otra, un informe de la OCU concluyó que era totalmente irrelevante, que se podía usar una u otra. La diferencia es que durante la fabricación de este producto, una de las caras está en contacto con los rodillos y su superficie queda más pulida, simplemente eso.

En cuanto a su seguridad en contacto con los alimentos, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria ha evaluado en varias ocasiones el riesgo en diferentes escenarios, como el uso a altas temperaturas en el horno, envolviendo alimentos en el frigorífico y congelador… y la conclusión siempre ha sido la misma: es un material seguro.

Por otro lado, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, ha confirmado que pueden migrar elementos del papel de aluminio a los alimentos de forma ínfima. De hecho, el umbral de seguridad lo cifra en 1 mg de aluminio por cada kilo que pesemos. Estas cifras es lejos, lejísimos, de lo ínfimo que se puede transferir del papel de plata a los alimentos.

Lo que sí es tóxico es comerlo, eso sí o sí. Pero no habría ningún problema por utilizarlo en las cosas habituales.

Lo que sí podemos afirmar es que su fabricación es bastante contaminante, aunque según Ecoembes es uno de los materiales que mejor se puede reciclar. Por cierto, siempre va al contenedor amarillo

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Absolutamente todo sobre la B12

Entre las consultas más habituales que me llegan están la de la vitamina B12, ¿dónde la encontramos?, ¿si soy vegetariano o vegano tengo que tomarla?, ¿qué funciones tiene?… Sin duda, es un tema a tener muy en cuenta porque aunque todas las vitaminas tienen su importancia, diría que la B12 es de las más relevantes por todas las funciones que lleva a cabo, no en vano es la única vitamina que tiene un jugo gástrico [el factor intrínseco] en exclusiva para ella, es de las pocas que se absorbe en el intestino grueso y no en el delgado, y de las pocas hidrosolubles que tiene capacidad de almacenaje, por lo tanto, algo de especial tiene. Vamos a ver todos los aspectos relevantes.

Entre sus funciones más destacadas están:

  • Importantísima en el correcto funcionamiento del sistema nervioso, de su regulación y equilibrio, por supuesto, de nuestro cerebro
  • Imprescindible en la formación de glóbulos rojos, de sangre y de varias proteínas
  • Implicada en el correcto desarrollo de todas nuestras células, especialmente del sistema nervioso, digestivo y médula ósea.

¡Casi nada, cómo para no tenerla en cuenta!

Las fuentes fiables de vitamina B12 son todas de origen animal, está presente en carne y pescado, en mucha menor medida en huevos y lácteos. En fuentes vegetales se han encontrado pequeñas cantidades en algas como la espirulina, el miso [fermentado de soja], el tempeh [similar al tofu pero también fermentado]… pero se ha descubierto que no son fuentes fiables, que es complicado absorberla en el intestino. Y en otros casos, para mí más cerca de la ciencia ficción que de la realidad, en los que dicen que la flora intestinal [microbiota] del ser humano, llevando una alimentación saludable, genera esa B12, algo científicamente complicado de entender.

Por lo tanto, no hay una fuente fiable de vitamina B12 de origen vegetal.

¿Y si soy vegano o vegetariano qué hago?

No nos queda más remedio que la suplementación

A pesar de ser una vitamina tremendamente importante, nuestro organismo necesita muy poquitas cantidades, alrededor de 2,5-3,5 microgramos al día en adultos, algo menos en niños.

En el mercado encontramos suplementos de B12 en unas cantidades enormes de 1.000 y hasta 2.000 microgramos, a la industria de la suplementación, le sigue pareciendo que cuando más mejor, ya que el cliente paga, que se lleve mucho, cuando a nuestro organismo esto no le gusta ni un pelo, porque tendrá que trabajar más para eliminar el exceso.

¿Entonces que suplemento escojo? Con un suplemento de 100 mcg por día sería suficiente, mejor un consumo diario que semanal de una mayor cantidad, el organismo busca el equilibrio de todos los nutrientes, por ello es mejor ese aporte diario, que una enorme cantidad una vez por semana. Fíjate bien, que en el envase ponga cianocobalamina, es la que mejor se absorbe, y si eres vegano, que el suplemento sea vegano, también debe indicarlo.

¿Y si solamente lo tienen alimentos de origen animal, como el suplemento puede ser vegano?

La vaca desde su nacimiento no tiene B12 en sus músculos, en su sangre… consigue fabricar esa B12 en sus intestinos gracias a la ingesta de unas bacterias que están en la hierba, en el pasto, justo en la tierra que se pega a las raíces de esa hierba, y cuando la ingiere, esas bacterias son capaces de general esa B12 en sus intestinos y de ahí distribuirse por su organismo. 

Como actualmente, tristemente, las vacas están encerradas, alimentadas con piensos, no ven, ni comen hierba, por ley, esos piensos tienen que estar suplementados con vitamina B12 para llegar a los niveles que tenía hace décadas esas vacas que pastaban en el exterior. 

Por lo tanto, en la inmensísima mayoría de los casos, cuando alguien come carne, es el animal [vaca, cerdo, pollo…] el que se ha suplementado de B12 por él, esa persona se está suplementando ‘en diferido’.

Los suplementos veganos de B12 se realizan a partir del cultivo de esas bacterias en laboratorio, no proceden de ningún animal, mediante una fermentación vegetal.

¿Soy vegetariano, no vegano, también tengo que tomar el suplemento?

En los últimos años, la inmensa mayoría de organismos internacionales están promoviendo que también los vegetarianos se suplementen, ya que tendrían que tomar muchos lácteos y una alta cantidad de huevos para tener los niveles adecuados. Mi recomendación es que  lo tomen.

No soy vegetariano ni vegano, pero como poca carne. ¿Tengo que suplementarme?

La recomendación actual es que si comes 3 veces carne + 3 veces pescado a la semana + huevos y lácteos de vez en cuando, no haría falta suplementarse. Menos de esto, sería recomendable la suplementación.

¿Cómo controlar los niveles de B12?

No nos queda otra que realizarlos un análisis anual para ver si estamos en los parámetros adecuados, si tomas el suplemento no habrá ningún problema, y si lo hay es que hay alguna dolencia que impide su absorción, que te pasaría igual si eres vegano o no vegano, hay muchísimos casos de déficit de esta vitamina en omnívoros por mala absorción o falta/bajos niveles de factor intrínseco.

Ten en cuenta que la B12 tiene capacidad de almacenaje, de hasta aproximadamente 2 años, es decir, que en los primeros análisis te pueden dar niveles correctos, no tomar nunca el suplemento y al cabo de 2 años estar en niveles bajísimos que son muy difíciles de remontar, por lo tanto toma el suplemento desde que decidas llevar una alimentación vegana/vegetariana.

Cuando se produce un déficit puede derivar en anemia perniciosa, una enfermedad muy seria, caracterizada por debilitamiento, cansancio, mareos, diarrea, irritabilidad, depresión… Hay que acudir al médico de urgencias.

Espero que tengas en cuenta, con todo lo leído, que es una vitamina importante y que si eres vegano/vegetariano, se hace necesaria esa suplementación, no podemos estar jugando, porque las consecuencias pueden ser importantes.

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Cómo ordenar el frigrorífico por estantes

La organización en el frigorífico es fundamental para garantizar una adecuada conservación de los alimentos, alargar su vida útil y protegernos frente a intoxicaciones alimentarias. Por ello, debemos saber que los diferentes apartados del frigorífico tienen algunas características distintivas que les permiten albergar diferentes alimentos. Son las siguientes:

Puerta del frigorífico: es la zona menos fría de todo el electrodoméstico, por ello debemos almacenar en ella aquellos alimentos que no vayan a echarse pronto a perder. Es decir, con una larga vida útil. Es la zona ideal para guardar líquidos y bebidas sin abrir que vayan a permanecer mucho tiempo en el frigorífico.

Estante superior: en esta zona debemos almacenar aquellas sobras de comida y productos alimenticios cuyo envase haya sido abierto. Por ejemplo, latas de conservas vegetales abiertas: pimiento, cebolla, espárragos, pepinillos… Es importante que traslademos el contenido de las latas (si son de aluminio) a un envase o táper adecuado, ya que el metal de las latas puede deteriorarse con el frío. Si hablamos de conservas de cristal como las legumbres no habrá problema, incluso es interesante almacenar dichos alimentos junto al líquido de gobierno o cobertura que acompaña a la conserva, ya que ayuda a la conservación del alimento.

Estantes intermedios: en estos estantes podemos almacenar alimentos procesados sin abrir, como tofu, seitán o procesados vegetarianos a base de soja. Es muy importante que dejemos suficiente espacio de separación entre los distintos productos para que el aire frío circule correctamente y enfríe la comida.

Estante inferior: esta es una de las zonas más frías del frigorífico, sobre todo si debajo tenemos el congelador. Es la zona ideal para almacenar alimentos a descongelar, y debemos llevar cuidado con sus jugos para no manchar otros alimentos y provocar una contaminación cruzada.

Cajón de frutas y verduras: como su propio nombre indica, esta sección del refrigerador sirve para guardar nuestros vegetales. Por supuesto, también podemos guardarlos en el estante inferior o intermedio si nos falta espacio y siempre que no entren en contacto con otros alimentos crudos. Igualmente, algunas frutas no necesitan frío para conservarse. Por ejemplo, aguacates, tomates, plátanos, manzanas y peras aguantan mejor en el frutero a temperatura ambiente, ya que son frutas climatéricas que siguen respirando tras su recolección. Esto provoca que no se lleven bien con el frío, y que puedan ver mermadas sus características organolépticas si almacenamos las frutas en él.

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Té verde: ¿sirve para adelgazar?

El té verde es una bebida normalmente llena de muchos mitos alimentarios a su alrededor. Se dice que tiene un potente efecto adelgazante, ¿pero qué hay de cierto tras esta afirmación?

Lo cierto es que se basa en una premisa lógica, ya que el té verde posee unos componentes llamados catequinas que se vinculan con la quema de grasa. Sin embargo, esto queda muy lejos de poder afirmar rotundamente que un consumo frecuente de té verde sirve para adelgazar.

Por otro lado, cuando otorgamos propiedades adelgazantes a ciertas bebidas o compuestos, estamos auto engañándonos para así poder comer otros alimentos de mala calidad nutricional sin remordimientos. Realmente esto es muy peligroso, ya que corremos el riesgo de confiarnos en exceso en relación a nuestra alimentación, favoreciendo unos malos hábitos alimenticios.

Realmente, las catequinas del té verde implicadas en este efecto positivo para la salud tienen el nombre de epigalactocatequinas (EGCC), y sí, tienen asociado un gran poder antioxidante que podría favorecer la quema de grasas en nuestro cuerpo. Sin embargo, la evidencia científica todavía no ha mostrado conclusiones sólidas en este sentido. De ahí que aprovisionarnos como locos de bolsas de té verde no tenga demasiado sentido.

Otra cosa es que las infusiones son bebidas muy saludables. Es decir, desplazan el consumo de refrescos, bebidas alcohólicas y otros líquidos cargados de azúcar y sustancias no sanas. De esta forma, el consumo frecuente de infusiones nos ayuda a mejorar la calidad de nuestra dieta, y también constituye una fuente de hidratación importante que nos ayuda a cumplir con nuestras necesidades hídricas diarias.

En este sentido, podemos considerar el té verde como una bebida saludable con amplia cabida en la dieta, pero no debemos otorgarle propiedades mágicas ni milagrosas en el ámbito de la pérdida de peso. Junto a una alimentación saludable con el consumo frecuente de frutas, verduras, hortalizas, legumbres, frutos secos y semillas, el té verde puede cumplir un interesante papel sumando un plus de calidad a la dieta, pero sin ser la panacea.

Por otro lado, las infusiones en general se asocian con una mejor digestión, ya que nos ayudan a asentar la comida en el estómago, sobre todo después de una comida copiosa. De ahí que muchas infusiones nos sientan genial después de comer y nos ayuden a hacer las digestiones menos pesadas cuando nos hemos pasado de la raya comiendo mucho.

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