Diferencias entre el arroz blanco y el arroz integral

Nutrientes arroz blanco 100 g: 130 calorías, grasas 0,3 g [gasas saturadas 0,1 g, grasas insaturadas 0,2 g], hidratos de carbono 28 g, fibra 0,4 g, azúcares 0,1 g, proteínas 2,7 g, colesterol 0 mg, sodio 1 mg, potasio 35 mg, calcio 10 mg

Nutrientes arroz integral 100 g: 111 calorías, grasas 0,9 g [gasas saturadas 0,2 g, grasas insaturadas 0,6 g], hidratos de carbono 23 g, fibra 1,8 g, azúcares 0,4 g, proteínas 2,6 g, colesterol 0 mg, sodio 5 mg, potasio 43 mg, calcio 10 mg, magnesio 43 mg, fósforo 83 mg, manganeso 0,9 mg

Origen

Se considera que su cultivo comenzó en el 5.000 a. C. en China, después en Tailandia y Camboya, para acaba extendiéndose por toda Asia. Habrá que esperar al 800 a. C. para su desembarco en el Este de Europa y al 700 d. C. para su entrada en España a través del Norte de África. De hecho, la palabra ‘arroz’ proviene del árabe. Actualmente es el cereal más consumido a nivel mundial, solamente por debajo del maíz. Este último toma la delantera porque forma parte de manera muy importante de la alimentación del ganado.

Propiedades

La diferencia entre el arroz blanco y el arroz integral es que al primero se le ha desposeído de la cáscara donde encontramos una gran carga de minerales buenísimos para nuestra salud. Por lo tanto, el integral tiene una mayor cantidad de esos minerales y por tanto es más nutritivo.

Al blanco también le han quitado el germen, donde están los compuestos más nutritivos de este cereal, los aceites grasos esenciales y algunos aminoácidos. ¿Por qué se hace esto?. Porque al contener aceites, este germen se enrancia mucho antes, con las pérdidas que esto podría suponer para industria de la alimentación.

Con el arroz blanco estamos creando un alimento prácticamente vacío, sin grandes aportes significativos. Además sus hidratos de carbono son simples, lo que provoca una hiperglucemia en nuestro organismo y una posterior hipoglucemia forzando de muchísimo trabajo a nuestro hígado. Por contra, el arroz integral supone un buen aporte de hidratos completos, de hidratos buenos, que van liberando su energía poco a poco en nuestro organismo, gracias en gran parte a su fibra.

Por todo esto, desterraría el arroz blanco o lo utilizaría únicamente de forma puntual e introduciría el arroz integral de forma habitual. Este debe ser un cereal situado en la base de nuestra alimentación, que podemos tomar tres o cuatro veces en semana tranquilamente.

La cáscara del arroz integral ayuda a nuestro intestino a evacuar los materiales de deshecho, realizando una labor de limpiado intestinal, además de ser un buen regular del tránsito, esto es, que sirve tanto para procesos diarreicos como para el estreñimiento, equilibrando la cantidad de agua que lleva al intestino grueso. Por esta capacidad de limpieza intestinal, junto con su fibra y antioxidantes, se ha demostrado su utilidad en la prevención del cáncer de colon.

Su niacina es tremendamente potente en la bajada de niveles de colesterol malo, propiciando unos niveles saludables de colesterol bueno. Su riboflavina resulta muy útil para la creación de glóbulos rojos muy relacionado con el crecimiento en la infancia.

También se ha demostrado eficaz en el tratamiento de la artritis por su contenido en selenio, reduciendo los dolores articulares.

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