El arroz integral y el arsénico

En los últimos años se ha ido creando una alarma que poco tiene que ver con la realidad. El arroz integral, mucho más completo y nutritivo que el arroz blanco, podría tener cantidades de arsénico peligrosas para la salud y habría que reducir o eliminar su consumo.

La verdad es que el arsénico se encuentra de manera natural en el agua y los campos de cultivo de todo el mundo, formando parte en cantidades ínfimas de todos los tipos de arroz y, en general, del grano y otros vegetales. Sin embargo, durante el cocinado, estos niveles desaparecen.

Los investigadores descubrieron que los niveles peligrosos de arsénico en el arroz no se daban en el que compramos y utilizamos habitualmente para cocinar, sino en productos preparados infantiles y para celíacos. Afortunadamente, desde enero de 2016, la Unión Europea ha puesto en vigor una nueva regulación que controla los niveles de arsénico garantizado la seguridad alimentaria, tanto en el arroz como en los preparados a base del mismo.   

Por ello, el arroz integral que se consume dentro de la UE es, a día de hoy, totalmente seguro y los niveles de arsénico que se encuentran en el mismo de manera habitual, imperceptibles.

El arroz integral, mucho mejor que el blanco

Una vez desterrado el mito de los peligros del arsénico, tenemos que tener en cuenta que el arroz integral es un alimento nutricionalmente completo y mucho más atractivo que las distintas variedades de arroz blanco. Esto se debe a un proceso llamado descarrilado, mediante el cual se elimina la cáscara del mismo y se pulen y blanquean las diferentes capas.

Curiosamente, son en estas capas que solo mantiene el arroz integral donde se encuentran la mayor parte de los nutrientes fundamentales para el ser humano.  El blanco, por el contrario, únicamente conserva los hidratos de carbono simples, que pueden resultar perjudiciales y conllevar una hiperglucemia repentina en sangre.

También hay que señalar que tiene una mayor cantidad de potasio que el arroz blanco, el doble de fósforo, cuatro veces más magnesio, cinco veces más fibra y vitaminas de tipo B y E.

El arroz integral cuenta con ácidos grasos esenciales Omega 6 y Omega 3 y no tiene grasas saturadas, convirtiéndose en un aliado perfecto para personas que quieran reducir sus niveles de colesterol.

Al tener una importante cantidad de hidratos de carbono, estamos ante un alimento saciante y una fuente de energía de primer orden. También es útil como antioxidante y está especialmente indicado para prevenir enfermedades cardiovasculares, artritis y el cáncer por sus altos niveles de selenio.

Por otra parte, su alto contenido de manganeso lo convierte en un nutriente esencial para sintetizar las grasas y beneficiar a los sistemas nervioso y reproductivo.

Eso sí, hay que tener en cuenta que el arroz integral tiene tantas calorías como el blanco. Sin embargo, a diferencia de éste, su alto contenido en fibra favorece el tránsito intestinal y es más saciante, lo que nos llevará a sentirnos llenos de forma más rápida y a necesitar comer una menor cantidad.

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