El alcohol, mal amigo de la buena nutrición

El alcohol se asocia a momentos de celebración, de felicidad… una asociación algo perversa, ya que propicia su consumo de manera habitual y en algunos casos, los más peligrosos, se convierte en una droga evasiva de nuestros problemas cotidianos, el alcohol nos produce una sensación de seguridad que en nuestra vida habitual nos puede faltar, lo que deriva en problemas de alcoholismo con dramáticas consecuencias para nuestra salud y la de la gente que nos rodea.

El 6% de los fallecimientos que se producen a nivel mundial se debe al consumo de bebidas alcohólicas, lo que equivale a 3,3 millones de muertes, casi el 20% de las enfermedades crónicas derivan de su ingesta, a él están asociadas más de veinte patologías y trastornos, especialmente los mentales [demencia, trastorno bipolar, depresión…], los relacionados con el hígado, los riñones y el sistema inmunológico, este último es especialmente relevante, el alcohol agota nuestras defensas lo que supone la vía de entrada perfecta para numerosas enfermedades [datos de la OMS].

Sin duda las bebidas de mayor graduación son las más peligrosas [ron, ginebra, vodka, whisky…] ya que elevan de manera exagerada la glucosa en sangre, pudiendo derivar, con el consumo habitual, en diabetes, esto aumenta peligrosamente si las mezclamos con refrescos altamente azucarados, es decir, prácticamente con cualquiera. El alcohol posee lo que se conocen como calorías vacías, muchas calorías y prácticamente ningún nutriente, lo que provoca que se puedan convertir en grasas fácilmente, aquello tan popular de que el alcohol engorda, pues es completamente cierto.

En cuanto a las vitaminas, interacciona de manera negativa con la vitamina B1 o tiamina, necesaria para el equilibrio de nuestro sistema nervioso, para la salud del corazón y del estómago. Con la ingesta de alcohol se produce una pérdida importante de vitamina B6 a través de la orina, fundamental para nuestros músculos, de ahí el típico agarrotamiento de los mismos cuando nos hemos pasado con la bebida.

El zinc y el selenio son los minerales que se ven más afectados y por tanto, como con el tabaco, nuestras defensas. Pero sin duda lo que más nos afecta a nivel nutricional es que impide que el calcio que circula en nuestra sangre se adhiera a los huesos, pudiendo derivar tras un consumo prolongado en problemas con nuestros huesos.

Como creo que todos o casi todos lo hemos experimentado en alguna ocasión, sabrás que el exceso de alcohol afecta de manera determinante a nuestro cerebro, a sus células, a sus neurotransmisores, de ahí los mareos, la sensación de irrealidad, de pérdida de la noción espacio-temporal, problemas en el control de nuestros movimientos… lo que puede derivar en serios daños cerebrales [pérdida de memoria, lenta regeneración celular…], además de alterar gravemente el sistema nervioso con periodos de euforia y depresión, aparición de ansiedad, psicosis, paranoias, etc.

Existen bebidas alcohólicas que tienen muy buena prensa como la cerveza o el vino, creo que esta buena fama, desde hace nos muchos años, se debe más al poder económico de su industria para encargar informes favorables y al apoyo de los gobiernos, ya que suponen una buena serie de ingresos, siendo algo más crítico, también nos mantienen entretenidos y algo ‘aletargados’ por sus efectos. Vamos a hablar de ellos.

Cerveza

Habrás escuchado seguramente que contiene muchos y muy buenas cantidades de nutrientes, pero si cogemos su tabla nutricional vemos que la presencia de vitaminas y minerales es prácticamente inexistente, estaríamos de nuevo ante calorías casi vacías. El pH de la cerveza es uno de los más bajos que existe en un alimento, esto provoca que el pH de nuestra sangre se acidifique en exceso, afectando a nuestro sistema inmune y por tanto teniendo más riesgo de enfermar. Debemos añadir todos los inconvenientes que acabamos de ver del alcohol en general y que también se aplican a la cerveza. Mi recomendación sería el cero consumo, pero si aún así la queréis seguir tomando no me pasaría de los 2 vasos en semana. La cerveza sin alcohol también tiene un pH muy ácido, pero eso sí, nos ahorramos los efectos secundarios del alcohol.

Vino

Quiero dejar muy claro que también presenta los aspectos negativos que hemos visto con las bebidas alcohólicas, pero dentro de estas podemos decir que es la menos mala o la que aporta mayor cantidad de beneficios respecto al resto. Presenta polifenoles, como el resveratrol, útiles para prevenir enfermedades cardiovasculares, ya que mejora la elasticidad de los vasos sanguíneos y nos ayuda a reducir el colesterol, pero el resveratrol también lo podemos encontrar en los frutos rojos, chocolate negro o cacahuetes. Contiene interesantes antioxidantes como los flavonoides que previenen varios tipos de cáncer, también los contienen el brócoli, la coliflor, manzana, los arándanos, de nuevo el chocolate negro, los arándanos, el limón… Es decir, que podemos obtener los mismos beneficios del vino con otros alimentos sin tener los inconvenientes del alcohol. Nunca tomaría una copa diaria como recomiendan, en todo caso que sea siempre de buena calidad, tiene mayores beneficios el tinto [la piel oscura de esta uva es la que acumula mayor resveratrol] que el blanco.

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