¿Es buena idea sustituir el azúcar por edulcorantes?

Lo primero que tenemos que saber es qué es un edulcorante, resumiendo mucho, sería una sustancia química, de laboratorio, que se añade a un alimento para darle un sabor dulce sin aportar calorías o de manera muy residual. Cuando, desde hace años nutricionistas, dietistas y otros expertos, pusimos la lupa sobre los efectos nocivos del azúcar blanco, de los azúcares añadidos, la industria se las ingenió para desarrollar estos edulcorantes y así no tener que utilizar el azúcar, además vendiéndolos como interesantes en dietas de adelgazamiento ya que aportan ese sabor sin aumentar las calorías del producto, muy utilizados sobre todo en refrescos, pero también en helados, bollería… Pero, ¿son inocuos estos edulcorantes?

El año pasado, el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos publicó un estudio después de analizar varios de estos edulcorantes como la sacarina, aspartamo, sucralosa, ciclamato… demostrando que este intenso sabor dulce hipersensibiliza los receptores del sabor, produciendo una sobreestimulación de los receptores del cerebro encargados de esta tarea, alterando los mecanismo de autocontrol y cayendo,con una alta probabilidad, en la adicción de este tipo de sustancias. En definitiva, que nuestro cerebro envía una orden errónea de tomar más y más productos con este tipo de edulcorantes artificiales, lo que puede llevar a un exceso de calorías, aunque los edulcorante no las tengan, los alimentos que los contienen sí. En el estudio citado van mucho más allá y aseguran que activan los mismos mecanismos que la adicción a la cocaína.

Otro estudio de la Universidad de Sydney concluyó que estas sustancias hacen que la sensación de hambre aparezca mucho antes debido principalmente a que, como apuntaba el estudio anterior, desregulan los receptores del cerebro encargados del apetito y una alteración en los receptores del gusto. Esto se debe a que dentro de los centros de recompensa del cerebro, la sensación dulce se encuentra integrada con la de energía. Cuanto hay un desequilibrio entre lo dulce y la energía, el cerebro da órdenes de ingerir alimentos para volver a un equilibrio. Debemos recordar que estos edulcorantes tienen un enorme sabor dulce.

Calcularon que las personas que toman habitualmente este tipo de productos aumentan de media un 30% el consumo de calorías frente a aquellas que no toman edulcorantes artificiales.

También en 2017 se hizo una recopilación de 37 estudios sobre la materia en los que habían participado en total más de 400.000 personas y se observó que el consumo de esos productos con edulcorantes no influía en la pérdida de peso y que por el contrario se aumentaba de peso, así como la circunferencia de la cintura. Una de las causas que apuntaban, es que la gente que tomaba refrescos light, productos sin azúcar, pero sí con edulcorantes, tomaban el dulce por otro lado como compensación, también porque como decíamos influye metabólicamente su uso y la sensación de hambre aparece más rápido.

Otra de las causas es que al estar acostumbrados a esos productos muy dulces con edulcorantes, es mucho más fácil que caigamos en otros productos con azúcares añadidos, con azúcar blanco, ya que nuestras papilas gustativas nos reclamarán ese dulce que tomamos a diario.

Como conclusión, lo ideal sería dejar de tomar tanto azúcar blanco como edulcorantes, disfrutas de los sabores naturales de los alimentos, también, como siempre digo, dejar los productos procesados y volver a una alimentación más básica, de materias primas que nosotros cocinemos en casa.

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