Soja texturizada, ¿sí o no?

Me habéis preguntado en muchas ocasiones por la soja texturizada, quiero abordar en este artículo lo más significativo a tener en cuenta. Os he hablado en varias ocasiones de la soja, para mí, no es ni tóxica como algunos quieren vendernos, sería imposible su comercialización, ni tampoco milagrosa, ni la panacea. Sería una legumbre más, algo más pesada, por su mayor aporte calórico y graso, por ello siempre mi recomendación es no tomarla más de 2-3 veces semanales, mejor ir alternando con otras legumbres, y mejor productos derivados de la soja que han sido fermentados como el tempeh o el miso.

En cuanto a la soja texturizada, para obtener esa textura que imita a la carne, se pueden seguir dos procesos, unos de centrifugado donde ‘se quedan con las fibras de la soja’ que son las que darán esa textura y otro proceso en el que se obtiene una masa esponjosa, pero sin tener en cuenta las fibras. Esto no es importante, ni como consumir te debes preocupar por ello. Lo más importante es de dónde procede esa soja para convertirla en soja texturizada.

De nuevo hay dos opciones principales, hay algunas más, o bien se obtiene de aislar la proteína de la soja, esta sería la opción menos natural, ya que en muchas ocasiones se obtiene mediante procesos químicos, se le añade además un elemento alcalino, además se le quitan el resto de nutrientes de la soja, se quedan únicamente con la proteína.  La otra opción es a través de harina de soja, esta sería la más recomendable, la más saludable, la más natural, además no únicamente conserva las proteínas, sino también sus minerales, vitaminas, etc. Solamente tienes que fijarte en el envase, que en los ingredientes que ponga: 100% harina de soja, no tiene que aparecer ningún otro ingrediente. El problema es de nuevo la falta de claridad, en algunas ocasiones solamente indica ‘soja’ y no sabemos el proceso de elaboración.

Después de uno de estos dos procesos, la inmensa mayoría, para conseguir la textura deseada, quitar el agua… siguen otro proceso, la extrusión, que es el mismo que se realiza con la pasta seca, para que tenga esa consistencia dura, se elimine el agua y dure mucho más tiempo, por lo tanto es un proceso seguro. Suele ser mecánico, a través de un tornillo gigante o una maquinaria similar, sí es cierto que en este proceso se alcanzan temperaturas de hasta 180 grados y esto puede suponer pérdida de nutrientes, pero como os digo pasa igual con la pasta que compramos.

En resumen, no es un producto peligroso ni mucho menos, tendrá las mismas ventajas o inconvenientes que la soja, no lo tomaría habitualmente, quizás de forma puntual, y mira que en los ingredientes indique harina de soja.

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