Consecuencias del exceso de proteínas

Todos somos conscientes de la importancia de las proteínas en nuestra dieta. Sin ellas, no tendríamos masa muscular ni el cuerpo humano podría generar muchas de las enzimas y hormonas fundamentales en nuestro día a día. Las proteínas también forman nuestros tendones, los órganos y la piel.

Aunque conocemos estos datos, es bastante habitual que desconozcamos las consecuencias del exceso de proteínas. Como siempre ocurre en nutrición, cualquier exceso se vuelve contra nosotros y en el caso que nos ocupa, tener una dieta hiperproteica tiene graves problemas para el funcionamiento del cuerpo, especialmente de los riñones y el hígado. 

Hay que tener en cuenta que, a diferencia de las grasas, las proteínas no se pueden almacenar en el cuerpo para gastarlas posteriormente. Todas las proteínas que nos sobren, el cuerpo las eliminará en un proceso que carga al organismo y que genera elementos negativos para el mismo.

Cómo se eliminan las proteínas sobrantes

Para eliminar las proteínas se realiza un proceso de oxidación de los aminoácidos de las mismas. Las proteínas terminan convirtiéndose en plasmática de amonio (NH4+). El amonio es un metabolito tóxico que disminuye nuestro Ph y lo vuelve ácido. Esta sustancia afecta negativamente a al sistema respiratorio, cardiovascular y neuronal. También puede provocar cansancio, dolores de cabeza y náuseas.

Cuando el amonio lleva al hígado se lleva a cabo su transformación. El metabolito se transforma en urea, lo que hace aumentar las purinas y el ácido úrico, aumentando la posibilidad de padecer gota. La urea pasa a los riñones, que se sobrecargan, hasta que finalmente podemos eliminarla a través de la orina.

Esta necesidad del riñón de sacar fuera todo ese ácido úrico y urea lleva a un peligro de deshidratación, ya que no estamos orinando más por haber bebido más agua sino por la ingesta de alimentos sólidos, poniendo en peligro el funcionamiento del cuerpo.

Igualmente, un exceso de proteínas también puede llevar a la formación de cálculos renales, especialmente cuando las consumimos de origen animal. El calcio se acumula en los riñones y forma piedras que posteriormente nuestro cuerpo puede ser incapaz de eliminar.

Por otra parte, también hay que mencionar el riesgo de descalcificación de los huesos. Gran parte de los alimentos con más proteínas tienen también un gran porcentaje de fósforo. Como pasa con las proteínas, el fósforo es fundamental para la salud en las cantidades recomendadas pero su exceso evita la correcta asimilación del calcio.

El mayor peligro en este aspecto tiene que ver con los deportistas que siguen este tipo de dietas para ganar masa muscular. Este exceso de proteínas no solo aumenta el riesgo de osteoporosis sino también el de roturas, por lo que una pequeña caída puede hacernos terminar con un hueso roto fácilmente.

En definitiva, tomar más proteínas de la cuenta tiene graves peligros para el organismo. Altera el funcionamiento del hígado y los riñones así como debilita nuestro esqueleto. Nuestras hormonas pueden alterarse por la acidosis y podemos sufrir enfermedades que van desde la osteoporosis a la gota, pasando por las piedras del riñón, el cansancio o los dolores de cabeza.

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