NutriScore: fallos del nuevo etiquetado

Nutriscore se define como un sistema de puntuación en el etiquetado alimentario que permite observar de forma muy rápida si un alimento es saludable o no lo es.

Lleva varios años sometido a debate dentro de la comunidad científica, y también por parte de los profesionales de la alimentación, ya que desde hace un tiempo se viene barajando su posible implementación en España. De hecho, algunas marcas ya lo utilizan de forma voluntaria en el etiquetado de sus productos.

Si profundizamos en su funcionamiento, vemos que Nutriscore consta de un sistema de puntuación basado en colores y letras que pretende simplificar la lectura de las etiquetas y valores nutricionales por parte de la población, facilitando el acceso a alimentos y productos más saludables.

De esta forma, mide la calidad nutricional de un producto exclusivamente en función de los nutrientes que contiene y simplifica visualmente el etiquetado a través de un etiquetado tipo semáforo basado en 5 letras y colores:

A (Verde oscuro): excelente calidad nutricional, la mejor puntuación

B (Verde claro): buena calidad nutricional

C (Amarillo): calidad nutricional media

D (Naranja): mala calidad nutricional

E (Rojo): muy mala calidad nutricional

A pesar de su buena intención, lo cierto es que Nutriscore presenta algunos fallos que no lo convierten en el mejor sistema en lo que valoración nutricional se refiere. Algunos de los principales problemas que plantea en la actualidad son los siguientes:

No diferencia las grasas malas de las buenas. Este ha sido uno de los elementos más polémicos, ya que en Francia —país que aplica desde hace años el sistema Nutriscore— el Aceite de Oliva Virgen Extra está catalogado con la letra D de color naranja, es decir, una mala calidad nutricional. Esto es incorrecto desde el punto de vista científico, ya que a pesar de ser una materia prima elevada en calorías, sabemos que el aceite de oliva en general —y el virgen y virgen extra en particular— están relacionados con múltiples beneficios saludables, como por ejemplo relativos a protección cardiovascular y de los huesos.

Sólo permite comparar alimentos de la misma categoría. Una gran limitación, ya que no permite comparar bajo los mismos parámetros los distintos tipos de productos y alimentos que encontramos en un supermercado. De esta forma, un refresco edulcorado obtiene una puntuación superior a la del aceite de oliva virgen extra.

Tampoco tiene en cuenta el grado de procesamiento de los alimentos. Este fallo también provoca mucha confusión en los consumidores, ya que los refrescos edulcorados por lo general salen bien parados con Nutriscore, obteniendo puntuaciones muy altas. De esta forma, no se tiene en cuenta para nada la clasificación de “ultraprocesado”, por lo que muchos productos de bollería, snacks y aperitivos con una reducción en alguno de sus ingredientes insanos obtenga una puntuación superior a la que realmente merece.