Fruta cortada: algunas precauciones

Con la llegada del verano, algunos aspectos de la conservación de los alimentos merecen una especial atención para no favorecer la presencia de intoxicaciones alimentarias. El motivo es que los microorganismos patógenos causantes de dichas intoxicaciones son muy proclives a desarrollarse mayormente en temperaturas cercanas a los 30-35ºC.

De esta forma, debemos ser mucho más cuidadosos que de costumbre con las buenas prácticas de manipulación, conservación e higiene de alimentos en casa. Uno de los casos más claros es cuando cortamos fruta en rodajas, trozos y porciones más pequeñas. Esta situación puede darse en el propio hogar o bien cuando salimos de excursión o pasamos un día en la playa o la montaña.

En cualquier caso, la refrigeración adecuada de los trozos de fruta cortada resulta indispensable para evitar ciertas intoxicaciones alimentarias. Aunque la mayoría de intoxicaciones alimentarias vienen atribuidas a alimentos de origen animal, los vegetales también pueden contener patógenos porque vienen de la tierra, donde muchos de estos seres diminutos están presentes. Un ejemplo es Escherichia coli, un microbio frecuente en vegetales que provoca intoxicaciones alimentarias cuando no se lavan ni higienizan correctamente.

Por otro lado, y volviendo a la fruta cortada, lo cierto es que cuando utilizamos el cuchillo para partir una fruta estamos rompiendo tanto su piel o corteza como algunas células del interior. Esto expone la parte interna de la fruta ante ciertos agentes como temperatura o humedad que pueden echar a perder la fruta antes de tiempo, en un periodo mucho más corto que si aún la preservamos entera. Por otro lado, al cortar una fruta podemos introducir dentro del alimento la suciedad y los posibles patógenos que la piel tuviera.

En términos microbianos, además, se dice que la fruta partida tiene una superficie de exposición mayor para los patógenos, ya que tienen mucho más espacio y lugar donde multiplicarse. Recuerda que no solo nos gusta la fruta a nosotros: a los microbios también les encanta porque es un lugar ideal lleno de nutrientes para crecer.

En los supermercados, aunque no es obligatorio, la recomendación es que la fruta ya cortada se exponga en refrigerados. Con el melón y la sandía, muchos supermercados no lo tienen en cuenta, pero sería lo aconsejable. Eso sí, en cuanto llegues a casa, ponlos en el frigorífico.

En casa tenemos fácil lo de meter la fruta cortada al frigorífico, pero si salimos fuera del hogar no tanto. Lo mejor es llevarla siempre refrigerada dentro de una nevera portátil donde podamos mantener una temperatura lo más fría posible. Recuerda además que, si le da mucho el Sol en la playa, es preferible que no comamos la fruta cortada por seguridad aunque duela mucho tirar comida. Si no estás segura de la conservación de un alimento, mejor no lo comas por precaución hacia tu salud.

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