La sal es uno de los alimentos de los que más abusamos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), del total de nuestro consumo en sodio solo el 8% es el natural contenido en los alimentos, el 20% de la sal añadida por nosotros cuando cocinados y la friolera de un 72% de los platos preparados y alimentos procesados, los más peligrosos para la salud.
Hay que tener en cuenta que un elevado consumo de sal eleva el riesgo de padecer hipertensión y provoca todo tipo de problemas cardiovasculares, respiratorios e insuficiencia renal, entre otros. Reducir el consumo de alimentos procesados al mínimo y no añadir sal adicional son dos de las fórmulas más efectivas para tener una nutrición más sana. Para mantener el sabor, lo más recomendado es sustituir la misma por especias y hierbas aromáticas. Sigue leyendo