¿La nectarina es un melocotón transgénico?

Muchos mitos sobre las frutas, y la nectarina no podría ser menos. Existen muchas dudas sobre la naturaleza de esta fruta, ¿es un alimento transgénico? 

Los transgénicos son organismos a los que se les ha introducido uno o varios genes provenientes de otra especie. También encontramos la definición de OGM u organismo genéticamente modificado: cualquier organismo cuyo material genético ha sido editado. Puede ser un transgénico si hay transferencia de genes entre distintas especies, o no serlo si solamente se produce una eliminación de ciertos genes.

Por ejemplo, existe una variedad de arroz llamado “arroz dorado” que durante años se ha considerado una gran aportación para prevenir la ceguera infantil. Este alimento ha sido editado genéticamente para contener una mayor proporción de vitamina A a través de sus precursores los beta-carotenos. Se ha conseguido al introducir genes de la bacteria Erwinia uredovora y la flor del narciso. Por desgracia, los transgénicos aún están muy estigmatizados a día de hoy, y en la Unión Europea apenas podemos encontrarlos.

En este sentido, la nectarina no pertenece a este grupo de alimentos que han sido editados mediante la manipulación genética en laboratorio. Aunque, a decir verdad, en su desarrollo a lo largo de los años sí que ha tenido bastante que ver la selección genética, pero llevada a cabo por los seres humanos. Sí, los seres humanos llevamos miles de años seleccionando las plantas más interesantes y refinando su genética a través de la agricultura. Así es como hemos conseguido frutos de colores llamativos y sabores deseables, que son muy diferentes a los que se podían encontrar antiguamente.

La nectarina es una fruta muy parecida al melocotón o al albaricoque, pero muy diferente en esencia ya que se ha desarrollado como otra variedad de fruta de hueso de forma paralela: es otra especia. Según la literatura científica, la nectarina no tuvo su origen como un cruce de melocotón y ciruela como muchas personas creen, sino que simplemente se trata de una variedad frutal alternativa que apareció de forma espontánea hace miles de años en regiones de Asia. De esta forma, poco a poco y con el paso de los años su cultivo se ha ido perfeccionando mediante la selección de los ejemplares más interesantes. Esto ha dado paso a una producción masiva de nectarinas en la actualidad, siendo una de las frutas de hueso más aclamadas y consumidas por la población.

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Selenio y sistema inmune

el selenio tiene un importante papel al intervenir en la formación de compuestos antioxidantes que combaten los radicales libres de nuestro organismo, minimizando el daño y envejecimiento de nuestras células. Las células inmunitarias, del sistema inmune, se ven especialmente beneficiadas de estos efectos antioxidantes.

El selenio puede encontrarse en alimentos tan diversos, como por ejemplo:

Sésamo: esta semilla contiene 49 µg por cada 100 gramos de alimento.

Pan integral: el pan en su versión integral, es decir, con el grano de trigo completo, posee 41 µg de selenio por cada 100 gramos.

Anacardos: este fruto seco contiene 34 µg de selenio por cada 100 gramos.

Mostaza: la mostaza es otro de los ingredientes con interesantes cantidades de selenio. En concreto, posee 27,8 µg por cada 100 gramos de alimento.

Nueces: las nueces poseen 19 µg de selenio por cada 100 gramos de alimento.

Soja: tanto en su versión seca como remojada o hervida, la soja posee 17,8 µg de selenio por cada 100 gramos.

Judías blancas: este tipo de legumbre cuenta con 12,8 µg de selenio en su composición, también por cada 100 gramos de alimento.

No existe un déficit general de este mineral, pero no estaría de más incluir estos alimento de forma muy habitual: legumbres, frutos secos, granos integrales… para ayudar a nuestro sistema inmune.

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¿Cuántos tipos de vitaminas existen?

Hablar de vitaminas siempre es sinónimo de salud y beneficios en el mundo de la nutrición. Y no es para menos, ya que las vitaminas son esenciales para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Seguro que esto ya lo tenías en mente, pero, ¿realmente conoces cuáles son los tipos de vitaminas que existen?

Para empezar, debemos saber que las vitaminas son micronutrientes. Esto quiere decir que son sustancias muy pequeñas, pero no por ello menos importantes, ya que nuestro organismo las necesita para realizar multitud de funciones vitales.

Principalmente, existen 2 tipos de vitaminas bien diferenciadas:

Por un lado, tenemos las vitaminas liposolubles, como la vitamina A, D, E o K, es decir, que son capaces de almacenarse en la grasa. Esto provoca también que, si se acumulan en exceso, den lugar a una situación de hipervitaminosis o exceso de concentración de vitaminas, lo que se puede relacionar con algunos problemas de salud.

Por otro lado tenemos las vitaminas hidrosolubles, que son aquellas solubles en agua. Esto hace que si las consumimos en exceso no sea un gran problema, ya que somos capaces de expulsarlas a través de la orina. Algunos ejemplos de vitaminas hidrosolubles son la vitamina B12, vitamina C y otras vitaminas del grupo B como la riboflavina, niacina o el ácido fólico.

Esta primera clasificación nos permite ordenar de forma sencilla en dos grupos bien diferenciados las principales vitaminas en base a su comportamiento ante la grasa y el agua. Pero, además de ello, conviene conocer algunos aspectos importantes de las principales vitaminas existentes, que son totalmente esenciales para nuestro organismo:

Vitamina A: relacionada con la vista y presente abundantemente en zanahorias.

Vitamina C: potente antioxidante relacionado con frutas y hortalizas como el pimiento.

Vitamina D: necesaria para la absorción del calcio, y de fácil obtención a través de la exposición solar.

Vitamina E: potente antioxidante que ayuda a proteger las células contra los daños causados por los radicales libres.

Vitamina K: importante para la coagulación de la sangre y la salud de los huesos.

Vitaminas del grupo B (tiamina, riboflavina, niacina, ácido fólico, etc): ampliamente relacionadas con la asimilación y metabolismo de otros nutrientes.

Vitamina B12: relacionada con la formación de glóbulos rojos y de necesaria suplementación tanto en población vegetariana como vegana. Recordemos que la vitamina B12 únicamente es obtenible a partir de alimentos de origen animal, por lo que si seguimos una dieta carente de los mismos necesitaremos suplementación de vitamina B12 sí o sí.