Elige las mejores grasas

Desde hace años están muy de moda todas las dietas bajas en grasas, en algunos casos encontrándonos auténticas barbaridades, recomendando el consumo cero de grasas, primando la obsesión por contar calorías que los nutrientes. Las grasas, los lípidos son fundamentales para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, lo que tenemos que saber es qué cantidad y qué tipo de grasas son las más beneficiosas.

Entre las principales funciones de este macronutriente están formar parte de las membranas celulares, ser los depósitos de energía para momentos de necesidad, aislante del frío, hace de capa protectora para los órganos más importantes, precursora de la síntesis de algunas vitaminas y hormonas, transportan las vitaminas liposolubles [A, D, E, K] en el intestino delgado, etc.

TIPOS DE GRASAS

Grasas saturadas. Aquellas que se encuentran mayoritariamente en los alimentos de origen animal [carne, huevos, lácteos, mantequillas, siendo el queso el alimento natural más rico en grasas saturadas].

Según un informe de la Organización Mundial de la Salud publicado en 1991, podemos estar completamente sanos ingiriendo un 0% de este tipo de grasas y nunca deberíamos sobrepasar el 7-8% de estos lípidos, la Asociación Americana del Corazón advierte que superar el 10% diario sería un gran riesgo, ya que podríamos tener problemas de colesterol y triglicéridos lo que desemboca en problemas cardiovasculares, cargamos de trabajo al hígado como hemos visto, desarreglos hormonales… 

Según el Ministerio de Sanidad español, a través de su programa ‘Cuídate más‘ su ingesta excesiva está relacionada con la obesidad, tumores como el de colon, mama, vesícula; trastornos psicológicos, y un largo etcétera.

Grasas insaturadas. Proceden en su mayoría de alimentos vegetales, son llamadas ‘grasas buenas’, aunque son fundamentales debemos moderar su consumo debido al gran aporte energético que suponen, deberían ser entre el 25-30% de las calorías de nuestra dieta, dependiendo del ejercicio físico que realicemos. 

Dentro de las insaturadas están el aceite de oliva [siempre mejor virgen extra], los frutos secos, el aguacate y las semillas.  

Los lípidos insaturados ayudan a reducir el colesterol ‘malo’, aumentar el ‘bueno’, fundamentales para las células cerebrales, necesarias durante el embarazo y la lactancia, ayudan, como hemos visto, a mejorar la absorción de las vitaminas A, D, E, K.

Grasas trans, que se obtienen de la transformación de aceites líquidos en grasas sólidas tras un proceso de hidrogenación o sometimiento a altas temperaturas, utilizadas por la industria alimentaria porque son más estables, se conservan mejor, no se enrancian tan fácilmente, aportan mucho sabor a las comidas… las encontramos en la bollería industrial, patatas fritas, margarinas, fritos industriales y en infinidad de productos procesados, son muy peligrosas para la salud cardiovascular, incrementan el riesgo de diabetes, relacionadas con varios tipos de cáncer y de nuevo la saturación del hígado. Las debemos evitar por completo en nuestra dieta.

Como resumen, debemos incluir con moderación en nuestra dieta las grasas, alrededor de un 25-30% de las calorías de la misma, reduciendo al máximo las grasas saturadas y eliminando las trans.

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Tips para cambiar grasas trans por grasas saludables

Las grasas trans son sin duda el peor tipo de grasa que existe, ya que su consumo periódico está vinculado con el aumento de las enfermedades cardiovasculares en seres humanos, así como con la obesidad, diabetes e hipertensión arterial.

A pesar de que su ingesta es cada vez menor en la población, todavía encontramos muchos ultraprocesados que poseen grasas trans en su composición nutricional, como bollería, margarinas, cremas de cacao y otros productos azucarados. Estos productos, generalmente, llevan grasas trans añadidas porque son más económicas y poseen propiedades físicas que las hacen más manejables a nivel tecnológico en la elaboración de diferentes productos alimenticios.

Recordemos que las grasas son necesarias para nuestro organismo, por lo que no debemos eliminarlas por completo ni tener miedo de ellas, sino sustituirlas por grasas saludables, que generalmente son de tipo monoinsaturadas y poliinsaturadas. Algunos tips para conseguir grasas saludables en la dieta son:

  • Sustituye margarinas por cremas untables de vegetales o frutos secos. De esta forma estaremos añadiendo ácidos grasos poliinsaturadas saludables a la dieta, a la par que reducimos la ingesta de grasas trans.
  • Evita la comida rápida y los fritos, dando prioridad al horno en la cocina. Los alimentos fritos, sobre todo aquellos de las cadenas de comida rápida, son ricos en grasas trans. Por ello, es importante priorizar el uso del horno para cocinar, así como para reducir la cantidad de aceite utilizada.
  • Que tu fuente principal de grasa sea el AOVE. El aceite de oliva virgen extra, conocido como AOVE por sus siglas, es una de las fuentes de grasas más saludables que existen, sobre todo en España por su especial localización. El AOVE nos aporta grasas saludables de tipo monoinsaturadas que se relacionan con beneficios a nivel cardiovascular.
  • Cambia los bollos y galletas comerciales por alternativas caseras. La bollería y galletas industriales son una de las principales fuentes de grasas trans, así como azúcares y harinas refinadas. Preparar en casa repostería con materias primas más saludables como dátiles, avena o frutos secos nos ayuda a reducir la cantidad de ingredientes insanos que llevan estos productos habitualmente. Aún así debemos tener en cuenta que son preparaciones con un valor calórico elevado.
  • Cremas de frutos secos en lugar de cremas comerciales de chocolate. Si no puedes vivir sin chocolate, debes saber que existen alternativas interesantes que te permiten disfrutar del chocolate de forma saludable, como el chocolate en onzas de un alto porcentaje (a partir del 75% podemos considerarlo saludable). Además, encontramos en las cremas de frutos secos como avellana, anacardo, almendra o el clásico cacahuete un excelente aliado para sustituir las habituales cremas a base de cacao que todos conocemos desde la infancia, las cuales suelen contener cantidades enormes de grasas trans. De esta forma, retiramos grasas trans y añadimos grasas poliinsaturadas saludables.
  • Sustituye las chocolatinas de la máquina del trabajo y los snacks salados [patatas fritas y similares] por un puñado de frutos secos.

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Grasas trans, ¿por qué evitarlas?

Las grasas trans siempre han tenido muy mala fama entre la población. De hecho, en los últimos años su utilización por parte de la industria alimentaria se ha reducido notablemente en favor de otras materias primas.

Mucha gente piensa que las grasas trans se llaman así por ser transgénicas, pero no es correcto. Este nombre se debe a la disposición química de los átomos de hidrógeno en la cadena de carbonos del ácido graso. Los transgénicos son otra cosa totalmente diferente, y tienen que ver con el empleo de ingeniería genética para utilizar genes entre diferentes especies para conseguir determinados propósitos, como por ejemplo una mejor resistencia a plagas o cierto beneficio nutricional en alimentos.

Pero, volviendo a las grasas trans, su composición química es sumamente importante. Precisamente de ella proviene el término de grasas trans, de la hidrogenación que se hace de algunos aceites vegetales para lograr que sus propiedades (textura, solidez) sean más interesantes para la industria alimentaria que fabrica productos insanos como bollería, galletas, comida rápida y otros ultraprocesados.

El problema es que este tipo de grasas están vinculada irremediablemente con un aumento del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, por lo que son un componente perjudicial para la dieta de los seres humanos. Esto es algo que ya se sabe desde hace varios años por parte de la comunidad científica.

Por esta razón, las autoridades sanitarias coinciden en que es necesario disminuir o eliminar su presencia en la dieta de la población. Para ello, es necesario regular las grasas trans en los productos alimentarios que podemos comprar.

Por ello, recientemente (desde el 1 de abril de 2021) se ha establecido un límite máximo de grasas trans en los productos alimentarios de toda la Unión Europea. Esto era algo que llevábamos años esperando y que por fin se ha hecho realidad legalmente.

La limitación consiste en que las grasas trans artificiales, es decir que no sean grasas trans presentes de forma natural en las grasas de origen animal, podrán usarse en un máximo de 2 gramos por cada 100 gramos de grasa en alimentos destinados al consumidor final y en alimentos destinados al suministro a minoristas.

Realmente será una medida con un impacto mínimo en la sociedad, porque el contenido en grasas trans que ya venían utilizándose estaba por debajo de esos 2 gramos que fija la nueva normativa. Sin embargo, esto ha sentado un importante precedente, ya que es la primera vez que se limitan legalmente las cantidades de un nutriente problemático para la salud humana.

04_Qué grasas comer

grasaspq

En este programa os hablo de la importancia de las grasas en nuestra alimentación, en la nutrición, lo más importante es aprender a diferenciarlas, cuáles son más saludables, cuáles son nada recomendables, qué cantidades son las adecuadas, qué alimentos las contienen…

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Las grasas, fundamentales para la salud

Desde hace años están muy de moda todas las dietas bajas en grasas, en algunos casos encontrándonos auténticas barbaridades, recomendando el consumo cero de grasas, primando la obsesión por contar calorías que los nutrientes. Las grasas, los lípidos son fundamentales para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, lo que tenemos que saber es qué cantidad y qué tipo de grasas son las más beneficiosas.

Entre las principales funciones de este macronutriente están formar parte de las membranas celulares, ser los depósitos de energía para momentos de necesidad, aislante del frío, hace de capa protectora para los órganos más importantes, precursora de la síntesis de algunas vitaminas y hormonas, transportan las vitaminas liposolubles [A, D, E, K] en el intestino delgado, etc. Sigue leyendo