B12, ¿mejor un suplemento diario de 100 mcg o uno semanal de 2000 mcg?

Si somos veganos o vegetarianos no nos queda más remedio que la suplementación de vitamina B12, no existe ningún alimento vegetal con esta vitamina aprovechable por el ser humano.

A pesar de ser una vitamina tremendamente importante, nuestro organismo necesita muy poquitas cantidades, alrededor de 2,5-3,5 microgramos al día en adultos, algo menos en niños.

En el mercado encontramos suplementos de B12 en unas cantidades exageradas de 1.000 y hasta 2.000 microgramos, a la industria de la suplementación, le sigue pareciendo que cuando más mejor, ya que el cliente paga, que se lleve mucho, cuando a nuestro organismo esto no le gusta ni un pelo, porque tendrá que trabajar más para eliminar el exceso.

¿Entonces que suplemento escojo?

Con un suplemento de 100 mcg por día sería más que suficiente, mejor un consumo diario que semanal de una mayor cantidad, el organismo busca el equilibrio de todos los nutrientes, por ello es mejor ese aporte diario, que una enorme cantidad una vez por semana.

Si solamente necesitamos 2,5 mgc, ¿por qué tomar 100 mcg?

Básicamente por la pérdida en el proceso digestivo, pasa con cualquier nutriente, sea a través de alimentos o a través de suplementos. De 2,5 a 100 no hay tanta diferencia, pero imagina de 2,5 a 2000 mcg.

Teniendo toda esta información es como diseñe mi suplemento de vitamina B12+D3, además de estar fabricada en un laboratorio pequeño, sin grandes farmacéuticas, con materias primas cercanas y 100% vegetal.

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Alimentos ricos en niacina

Los alimentos ricos en vitaminas como frutas, verduras y hortalizas siempre son muy recomendados en el contexto de un estilo de vida saludable. Y no es para menos, ya que estos micronutrientes cumplen con multitud de funciones en el organismo humano.

Dentro del grupo de las vitaminas, las vitaminas del grupo B destacan como las más numerosas por contar con diferentes tipos de vitaminas: B1 o tiamina, B2 o riboflavina, B3 o niacina, B5 o ácido pantoténico, B6 o piridoxina, B7 o biotina, B9 o ácido fólico, y también la conocida B12.

Precisamente, hoy vamos a profundizar sobre la vitamina B3, también conocida por el nombre de niacina:

Esta vitamina del grupo B es utilizada por el cuerpo humano durante el metabolismo que transcurre durante la digestión, donde los alimentos son transformados en energía durante múltiples procesos fisiológicos.

Además, también ayuda al correcto funcionamiento del sistema nervioso, la piel, y el propio aparato digestivo. Por otro lado, la niacina es hidrosoluble, por lo que no plantea problemas por un consumo excesivo ya que eliminamos la que no necesitamos a través de la orina.

Algunos alimentos ricos en vitamina B3 o niacina son:

Habas: este alimento de origen vegetal encabeza el podio en lo que a contenido de niacina se refiere, alcanzando cifras aproximadamente en torno a los 26 mg de niacina por cada 100 gramos de alimento.

Cacahuete: esta legumbre tampoco se queda atrás si hablamos de vitamina B3, ya que contiene hasta 18 mg por cada 100 gramos de alimento.

Pimentón: el pimentón es un condimento cuyo consumo es bajo si nos referimos al peso en comparación con otros alimentos. Sin embargo, también posee cantidades muy interesantes de vitamina B3, llegando a alcanzar los 18 mg de niacina por cada 100 gramos de alimento.

Salvado de trigo: esta parte del grano del cereal, especialmente rica en fibra, es aquella que también destaca por un gran contenido en vitamina B3, llegando a cantidades de 18 mg aproximadamente por cada 100 gramos de alimento.

Pipas de calabaza: una de las semillas más populares, las pipas de calabaza, también contienen unos porcentajes elevados de niacina, pudiendo alcanzar fácilmente los 11 mg por cada 100 gramos de alimento aproximadamente.

En general: frutos secos, semillas y legumbres, son buenas fuentes.

¿Cuántos tipos de vitaminas existen?

Hablar de vitaminas siempre es sinónimo de salud y beneficios en el mundo de la nutrición. Y no es para menos, ya que las vitaminas son esenciales para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Seguro que esto ya lo tenías en mente, pero, ¿realmente conoces cuáles son los tipos de vitaminas que existen?

Para empezar, debemos saber que las vitaminas son micronutrientes. Esto quiere decir que son sustancias muy pequeñas, pero no por ello menos importantes, ya que nuestro organismo las necesita para realizar multitud de funciones vitales.

Principalmente, existen 2 tipos de vitaminas bien diferenciadas:

Por un lado, tenemos las vitaminas liposolubles, como la vitamina A, D, E o K, es decir, que son capaces de almacenarse en la grasa. Esto provoca también que, si se acumulan en exceso, den lugar a una situación de hipervitaminosis o exceso de concentración de vitaminas, lo que se puede relacionar con algunos problemas de salud.

Por otro lado tenemos las vitaminas hidrosolubles, que son aquellas solubles en agua. Esto hace que si las consumimos en exceso no sea un gran problema, ya que somos capaces de expulsarlas a través de la orina. Algunos ejemplos de vitaminas hidrosolubles son la vitamina B12, vitamina C y otras vitaminas del grupo B como la riboflavina, niacina o el ácido fólico.

Esta primera clasificación nos permite ordenar de forma sencilla en dos grupos bien diferenciados las principales vitaminas en base a su comportamiento ante la grasa y el agua. Pero, además de ello, conviene conocer algunos aspectos importantes de las principales vitaminas existentes, que son totalmente esenciales para nuestro organismo:

Vitamina A: relacionada con la vista y presente abundantemente en zanahorias.

Vitamina C: potente antioxidante relacionado con frutas y hortalizas como el pimiento.

Vitamina D: necesaria para la absorción del calcio, y de fácil obtención a través de la exposición solar.

Vitamina E: potente antioxidante que ayuda a proteger las células contra los daños causados por los radicales libres.

Vitamina K: importante para la coagulación de la sangre y la salud de los huesos.

Vitaminas del grupo B (tiamina, riboflavina, niacina, ácido fólico, etc): ampliamente relacionadas con la asimilación y metabolismo de otros nutrientes.

Vitamina B12: relacionada con la formación de glóbulos rojos y de necesaria suplementación tanto en población vegetariana como vegana. Recordemos que la vitamina B12 únicamente es obtenible a partir de alimentos de origen animal, por lo que si seguimos una dieta carente de los mismos necesitaremos suplementación de vitamina B12 sí o sí.

Todo sobre la vitamina B12

Entre las consultas más habituales que me llegan están la de la vitamina B12, ¿dónde la encontramos?, ¿si soy vegetariano o vegano tengo que tomarla?, ¿qué funciones tiene?… Sin duda, es un tema a tener muy en cuenta porque aunque todas las vitaminas tienen su importancia, diría que la B12 es de las más relevantes por todas las funciones que lleva a cabo, no en vano es la única vitamina que tiene un jugo gástrico [el factor intrínseco] en exclusiva para ella, es de las pocas que se absorbe en el intestino grueso y no en el delgado, y de las pocas hidrosolubles que tiene capacidad de almacenaje, por lo tanto, algo de especial tiene. Vamos a ver todos los aspectos relevantes.

Entre sus funciones más destacadas están:

  • Importantísima en el correcto funcionamiento del sistema nervioso, de su regulación y equilibrio, por supuesto, de nuestro cerebro
  • Imprescindible en la formación de glóbulos rojos, de sangre y de varias proteínas
  • Implicada en el correcto desarrollo de todas nuestras células, especialmente del sistema nervioso, digestivo y médula ósea.

¡Casi nada, cómo para no tenerla en cuenta!

Las fuentes fiables de vitamina B12 son todas de origen animal, está presente en carne y pescado, en mucha menor medida en huevos y lácteos. En fuentes vegetales se han encontrado pequeñas cantidades en algas como la espirulina, el miso [fermentado de soja], el tempeh [similar al tofu pero también fermentado]… pero se ha descubierto que no son fuentes fiables, que es complicado absorberla en el intestino. Y en otros casos, para mí más cerca de la ciencia ficción que de la realidad, en los que dicen que la flora intestinal [microbiota] del ser humano, llevando una alimentación saludable, genera esa B12, algo científicamente complicado de entender.

Por lo tanto, no hay una fuente fiable de vitamina B12 de origen vegetal.

¿Y si soy vegano o vegetariano qué hago?

No nos queda más remedio que la suplementación. Podemos encontrar estos suplementos en farmacias, tiendas ecológicas, herbolarios, tiendas veganas…

A pesar de ser una vitamina tremendamente importante, nuestro organismo necesita muy poquitas cantidades, alrededor de 2,5-3,5 microgramos al día en adultos, algo menos en niños.

En el mercado encontramos suplementos de B12 en unas cantidades enormes de 1.000 y hasta 2.000 microgramos, a la industria de la suplementación, le sigue pareciendo que cuando más mejor, ya que el cliente paga, que se lleve mucho, cuando a nuestro organismo esto no le gusta ni un pelo, porque tendrá que trabajar más para eliminar el exceso.

¿Entonces que suplemento escojo? Con un suplemento de 100 mcg por día sería suficiente, mejor un consumo diario que semanal de una mayor cantidad, el organismo busca el equilibrio de todos los nutrientes, por ello es mejor ese aporte diario, que una enorme cantidad una vez por semana. Fíjate bien, que en el envase ponga cianocobalamina, es la que mejor se absorbe, y si eres vegano, que el suplemento sea vegano, también debe indicarlo.

¿Y si solamente lo tienen alimentos de origen animal, como el suplemento puede ser vegano?

La vaca desde su nacimiento no tiene B12 en sus músculos, en su sangre… consigue fabricar esa B12 en sus intestinos gracias a la ingesta de unas bacterias que están en la hierba, en el pasto, justo en la tierra que se pega a las raíces de esa hierba, y cuando la ingiere, esas bacterias son capaces de general esa B12 en sus intestinos y de ahí distribuirse por su organismo. Como actualmente, tristemente, las vacas están encerradas, alimentadas con piensos, no ven, ni comen hierba, por ley, esos piensos tienen que estar suplementados con vitamina B12 para llegar a los niveles que tenía hace décadas esas vacas que pastaban en el exterior. Por lo tanto, en la inmensísima mayoría de los casos, cuando alguien come carne, es el animal [vaca, cerdo, pollo…] el que se ha suplementado de B12 por él, esa persona se está suplementando ‘en diferido’.

Los suplementos veganos de B12 se realizan a partir del cultivo de esas bacterias en laboratorio, no proceden de ningún animal.

¿Soy vegetariano, no vegano, también tengo que tomar el suplemento?

En los últimos años, la inmensa mayoría de organismos internacionales están promoviendo que también los vegetarianos se suplementen, ya que tendrían que tomar muchos lácteos y una alta cantidad de huevos para tener los niveles adecuados. Mi recomendación es que  lo tomen.

¿Cómo controlar los niveles de B12?

No nos queda otra que realizarlos un análisis anual para ver si estamos en los parámetros adecuados, si tomas el suplemento no habrá ningún problema, y si lo hay es que hay alguna dolencia que impide su absorción, que te pasaría igual si eres vegano o no vegano, hay muchísimos casos de déficit de esta vitamina en omnívoros por mala absorción o falta/bajos niveles de factor intrínseco.

Ten en cuenta que la B12 tiene capacidad de almacenaje, de hasta aproximadamente 2 años, es decir, que en los primeros análisis te pueden dar niveles correctos, no tomar nunca el suplemento y al cabo de 2 años estar en niveles bajísimos que son muy difíciles de remontar, por lo tanto toma el suplemento desde que decidas llevar una alimentación vegana/vegetariana.

Cuando se produce un déficit puede derivar en anemia perniciosa, una enfermedad muy seria, caracterizada por debilitamiento, cansancio, mareos, diarrea, irritabilidad, depresión… Hay que acudir al médico de urgencias.

Espero que tengas en cuenta, con todo lo leído, que es una vitamina importante y que si eres vegano/vegetariano, se hace necesaria esa suplementación, no podemos estar jugando, porque las consecuencias pueden ser importantes.

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5 alimentos con más potasio que el plátano

El potasio es un mineral que nuestro cuerpo necesita para funcionar normalmente, como tantos otros. Además, se cataloga como un tipo de electrolito, lo que lo convierte en un elemento indispensable durante la recuperación posterior al ejercicio físico.

Por si no fuera poco, el potasio ayuda al funcionamiento normal del sistema nervioso, a la contracción muscular y también a que el ritmo cardíaco se mantenga constante, además de otras muchas funciones fisiológicas relacionadas con el equilibrio entre sodio y potasio.

La fama del plátano

Existe un alimento tradicionalmente ligado al potasio, y es el plátano. El plátano siempre se ha relacionado con un alto contenido en potasio, manifestando habitualmente que es el alimento que más potasio tiene. Esto principalmente ha sucedido dentro del sector del deporte, ya que muchos atletas lo han utilizado en sus competiciones como una ayuda antes, durante y después de las mismas.

Y parece que tiene sentido, ya que el plátano, efectivamente, contiene cantidades muy interesantes de potasio (aproximadamente 350 mg de potasio por cada 100 gramos de plátano), además de otras vitaminas y minerales como ácido fólico, vitamina C o fósforo.

Sin embargo, existen otros alimentos de consumo habitual con una proporción mayor en potasio que merece la pena destacar:

Ajo: posee la nada desdeñable cantidad de 1193 mg de potasio por cada 100 gramos de ajo. Aunque a decir verdad, resulta complicado consumir 100 gramos de ajo, ya que su formato de consumo suele ser bastante inferior.

Champiñón: en este caso volvemos a un alimento donde sí es relativamente fácil alcanzar los 100 gramos de consumo. El champiñón posee 470 mg de potasio por cada 100 gramos de alimento.

Patata: uno de los alimentos más consumidos por todos es la patata. Resulta que el tubérculo estrella posee en crudo una cantidad de 525 mg de potasio por cada 100 gramos de patata.

Anacardo: cambiando al sector de los frutos secos, encontramos que el anarcado tiene una proporción de 552 mg de potasio por cada 100 gramos, una cantidad bastante interesante también.

Aceitunas: por último, en lo que a contenido potásico se refiere, encontramos en un lugar destacado a las clásicas aceitunas. Este encurtido posee aproximadamente 432 mg de potasio por cada 100 gramos de alimento.

Con esto no quiero decir que no debamos consumir plátano, faltaría más. El plátano es un alimento totalmente recomendable, como todas las frutas, por sus importantes niveles en vitaminas, minerales y azúcar intrínseco saludable.

Solamente resulta curioso observar como perpetuamos en nuestra sociedad algunos mitos en alimentación que son fácilmente desmontables. En este caso, relativos a un caso tan inocente como el contenido en potasio del plátano.

5 frutas con más fibra que el kiwi

La fibra dietética y las frutas son dos elementos que siempre van de la mano en el mundo de la nutrición. Esta relación es una de las que permite calificar a las frutas como un grupo de alimentos con múltiples beneficios hacia la salud, sobre todo centrados en la prevención de enfermedades metabólicas como las cardiovasculares o incluso el cáncer.

Dentro de los frutos, el kiwi destaca popularmente como una fruta rica en fibra que nos permite aligerar nuestra digestión e ir mejor al baño. Pero, ¿realmente es el kiwi la fruta que más fibra tiene?

Lo cierto es que existen otras frutas que, curiosamente, poseen mayor concentración de fibra dietética pero que no se asocian tanto a nivel popular con dicho beneficio intestinal:

Coco: una de las frutas que mayor contenido en fibra dietética contienen. Concretamente, estamos hablando de unos 9 gramos por cada 100 gramos de coco en su versión fresca. No debemos abusar de su ingesta por la gran cantidad de grasas saturadas, pero podemos comerlo fresco alguna vez a la semana.

Dátil: otro fruto que cada vez cuenta con más fans debido a sus múltiples usos en repostería como sustituto del azúcar, es el dátil. Esta delicia contiene aproximadamente 7,1 gramos de fibra por cada 100 gramos de dátil.

Frambuesa: la frambuesa es otra fruta que también contiene interesantes cantidades de fibra dietética, además de elevadas concentraciones de antioxidantes y otras vitaminas. Contiene 6,7 gramos de fibra por cada 100 gramos de frambuesa.

Aguacate: no olvidemos que el aguacate se considera una fruta, a pesar de que no es dulce y no se suele asociar con este grupo de alimentos tan fácilmente. Este alimento de alta calidad nutricional contiene aproximadamente 6,3 gramos de fibra por cada 100 gramos de aguacate, además de grasas monoinsaturadas con amplios beneficios cardioprotectores.

Plátano: una de las sorpresas más habituales está en el plátano, una fruta que generalmente no se asocia tanto con la fibra, y sí con otros nutrientes como el potasio. Pues bien, resulta que el plátano contiene 3,4 gramos de fibra dietética por cada 100 gramos de alimento.

Y la pregunta del millón es: ¿cuánta fibra tiene entonces el kiwi? Pues resulta que el kiwi “solamente” contiene 1,9 gramos de fibra dietética total por cada 100 gramos de kiwi. Aún así, es una cantidad muy interesante y que debemos valorar positivamente en nuestra dieta.

A pesar de los datos que muestro, realmente no es importante si una fruta contiene más fibra que otra. Cualquier fruta es interesante a nivel de fibra y debe ser incluida regularmente en nuestra dieta, tanto por sus beneficios digestivos como por el resto de propiedades saludables asociadas a las elevadas concentraciones de vitaminas y minerales que poseen todas las frutas.

Mi suplemento B12 + vitamina D:

¿Es sano comer la fruta con piel?

Tomar fruta con piel es una práctica llevada a cabo por muchas personas, pero también existen quienes reniegan de la piel y prefieren consumir la fruta pelada a toda costa.

Lo cierto es que los motivos para pelar la fruta parecen lógicos, ya que esta capa que protege a las frutas carece del sabor y la textura agradable que por lo general sí tienen el interior de las frutas.

A fin de cuentas, la piel es una capa protectora que poseen las frutas para resguardarse de condiciones ambientales desfavorables y otros problemas que pueden surgir durante el cultivo, por lo que no deberían cumplir con una función importante a nivel nutricional. ¿O quizás sí?

¿Me puedo comer la piel?

Más allá de percepciones y gustos personales, lo cierto es que el consumo de piel en frutas como la pera o manzana es beneficioso para nuestra salud, ya que supone un aporte extra de fibra, así como de otros compuestos bioactivos saludables. Además en la piel encontramos la inmensa mayoría de antioxidantes, minerales y algunas vitaminas.

Si hablamos del plátano, el melón o la naranja, está claro que es inviable consumir estas frutas con la capa exterior que los envuelve. Por eso es importante diferenciar la piel comestible de la cáscara protectora que poseen algunas frutas, generalmente basándonos en su dureza, apariencia y posibilidades de masticación.

Por otro lado, es cierto que la piel de la fruta es más propensa a acumular suciedad, e incluso algunos compuestos químicos que se añaden durante el cultivo con fines tecnológicos y de seguridad alimentaria, como los famosos pesticidas.

En general, los pesticidas no plantean un problema de salud en relación al consumo de fruta, ya que los niveles utilizados no sobrepasan aquellos marcados por la legislación, que están muy, muy, muy lejos de ser perjudiciales. Sin embargo, como medida preventiva es importante lavar bien la piel de aquellas frutas —y también verduras— que vayan a consumirse en crudo sin cocinar, sobre todo para eliminar el polvo y suciedad que puede acumularse durante el almacenamiento de estos alimentos.

Conclusión sobre la piel

Sí es sano —y por lo tanto recomendable— consumir fruta con piel siempre que se pueda, ya que la piel contiene compuestos beneficiosos para la salud como la fibra, que nos ayuda a mejorar la digestión y prevenir multitud de enfermedades.

Sin embargo, es importante que la lavemos bien bajo el grifo, o incluso desinfectemos si es posible, para así eliminar la posible suciedad que las frutas lleven en su piel, permitiéndonos disfrutar de un consumo seguro y sin problemas.

Os dejo las recomendaciones de la Agencia Española de Nutrición y Seguridad Alimentaria (AESAN) en su guía de recomendaciones para el consumo seguro de frutas y verduras

5 alimentos vegetales ricos en hierro

El hierro es un elemento indispensable en el organismo humano. De hecho, desempeña un importante papel en la formación de la hemoglobina y mioglobina, ambas proteínas relacionadas con el transporte de oxígeno en sangre y en el músculo, respectivamente.

Este ejemplo ilustra de forma muy rápida la importancia que tiene el hierro dentro del cuerpo humano. Por ello, es importante que consumamos cantidades suficientes de este elemento a través de la dieta. Pero, ¿a partir de qué fuentes podemos obtenerlo?

¿De dónde sacamos el hierro?

Tradicionalmente se ha pensado que el hierro únicamente se obtiene a partir de alimentos de origen animal, sobre todo carne. Sin embargo, esto es incorrecto, ya que existen multitud de vegetales ricos en hierro que nos ayudan a obtener cantidades suficientes de este elemento y cumplir con las ingestas recomendadas.

Además, un truco para mejorar la absorción de hierro es combinarlo con alimentos o ingredientes ricos en vitamina C, es decir, ácido ascórbico. Esto se debe a que la vitamina C favorece la absorción de hierro en el organismo humano. Por eso, consumir a la vez alimentos como limón, naranja o pimiento junto a vegetales ricos en hierro, ayuda a que aprovechemos mucho mejor este micronutriente.

Alimentos vegetales altos en hierro

Acelga: las acelgas son uno de los vegetales de hoja verde que mayor proporción de hierro contienen. Concretamente, por cada 100 gramos de acelgas encontramos 2,3 mg de hierro.

Lentejas: tradicionalmente se han asociado las lentejas con un alto valor en hierro, y es cierto, ya que por cada 100 gramos de lentejas encontramos una concentración de 6,87 mg de hierro, ubicando a las lentejas como una de las legumbres más ricas en este elemento.

Avena: en la avena encontramos otro gran aliado si buscamos alimentos vegetales altos en hierro, sobre todo dentro del grupo de los cereales. Contiene aproximadamente 4,72 mg de hierro por cada 100 gramos de avena.

Sésamo: las semillas de sésamo destacan también por su contenido en hierro, ya que por cada 100 gramos de sésamo encontramos aproximadamente 9 mg de hierro, una cantidad bastante elevada. Eso sí, teniendo en cuenta las cantidades de consumo de sésamo y sus usos habituales, resulta difícil llegar a proporciones elevadas. Aún así supone un aporte interesante que no debemos menospreciar.

Pistacho: otros de los alimentos tradicionalmente asociados con el contenido en hierro son los pistachos, que contienen aproximadamente 7,2 mg de hierro por cada 100 gramos de alimento, nada mal. Esta cantidad le hace destacar como el fruto seco con mayor contenido en hierro.

En general: legumbres, verduras de hoja verde, semillas y granos integrales

Micotoxinas en los alimentos, ¿qué son?

Las micotoxinas son sustancias tóxicas generadas por algunos hongos y que pueden aparecer principalmente en alimentos con una baja actividad de agua, como son los frutos secos o las especias, generalmente.

Si almacenamos adecuadamente estos productos, no tenemos por qué preocuparnos de las micotoxinas. De hecho, en la industria alimentaria se controlan bastante por su difícil eliminación una vez se han desarrollado.

Por lo general, las medidas que se utilizan para evitar las micotoxinas son de carácter preventivo, es decir, antes de que aparezcan. La mayor parte de estas soluciones planteadas se centran en realizar un correcto almacenamiento en ambientes secos, y no húmedos, donde los hongos pueden encontrar condiciones ideales para desarrollarse.

¿Qué tipos de micotoxinas existen?

Algunos ejemplos concretos de las micotoxinas más estudiadas en el sector alimentario son la aflatoxina B1 en cereales y frutos secos, y la ocratoxina A en el pimentón, por ejemplo.

Generalmente, los alimentos que suelen contener mayores concentraciones de micotoxinas son los cereales, frutos secos, especias, frutas desecadas, manzanas y granos de café; es decir, aquellos alimentos de un perfil más seco y que también suelen almacenarse en entornos cálidos y húmedos, como comentábamos previamente.

¿Las micotoxinas son peligrosas para la salud?

Lo cierto es que sí lo son. A través de diferentes estudios científicos a lo largo de los años, se sabe que algunas micotoxinas como las aflatoxinas son capaces de causar cáncer de hígado en los seres humanos.

Otras micotoxinas como la ocratoxina A no tienen una evidencia sólida respecto a una mayor aparición de cáncer, pero sí están catalogadas como sustancias muy tóxicas que pueden causar importantes daños en los riñones e hígado en altas concentraciones.

¿Debemos preocuparnos por ellas?

A pesar de ello, no debemos alarmarnos por consumir alimentos de tipo seco, sobre todo si tienen un perfil saludable, ya que las cantidades de micotoxinas presentes en estos alimentos son mínimas. 

Es decir, esto no debe ser un impedimento para consumir frutos secos ni mucho menos.

Gracias a los constantes controles sanitarios llevados a cabo por parte de la industria alimentaria se consigue que los niveles de estas sustancias se mantengan por debajo de los máximos que marca la legislación europea, lo cual garantiza que no sean un problema para la salud humana.

Eso sí, una vez que los llevemos a casa, será importante almacenarlos correctamente, en ambiente  secos y a una temperatura estable, para minimizar el posible desarrollo de estas sustancias.

Generalmente las condiciones de humedad y temperatura que mantenemos en cualquier hogar promedio no plantean problemas en este sentido, por lo que podemos estar tranquilos.