Hace unos días, el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, publicó un estudio del que se extraen interesantes y preocupantes conclusiones sobre el uso de edulcorantes artificiales como la sacarina, el aspartamo, el ciclamato, la sucralosa… que encontramos principalmente en productos light [principalmente resfrescos], bollería, zumos industriales, etc.
Este tipo de sustancias tienen la característica principal de tener un fuerte poder endulzante pero no aportar apenas calorías. Han demostrado que este intenso sabor dulce hipersensibiliza los receptores del sabor, produciendo una sobreestimulación de los receptores del cerebro encargados de esta tarea, alterando los mecanismo de autocontrol y cayendo,con una alta probabilidad, en la adicción de este tipo de sustancias. En definitiva, que nuestro cerebro envía una orden errónea de tomar más y más productos con este tipo de edulcorantes artificiales. En el estudio citado van mucho más allá y aseguran que activan los mismos mecanismos que la adicción a la cocaína. Sigue leyendo