Natural, artesano, de la abuela, ¿realmente significan algo?

El etiquetado de los alimentos envasados nos muestra muchas veces algunos términos cuyo significado es realmente difícil de comprender: “natural”, “artesano” o “de la abuela” son tan solo algunos ejemplos.

De hecho, muchos de estos conceptos ni siquiera están regulados legalmente, por lo que se utilizan más bien como reclamos de marketing para llamar la atención y fomentar las ventas de esos productos bajo un paraguas de dudosa legalidad.

Hablo de dudosa legalidad porque según el Reglamento 1169/2011 de la Unión Europea, la información facilitada en los envases alimentarios no debe inducir a error al consumidor, y esto es lo que sucede claramente con muchos de estos términos confusos.

Qué significa “natural”

La palabra natural tiene un halo de salud implícita que se aprovecha como reclamo para destacar que un alimento es más saludable que los de su competencia.

Sin embargo, realmente la palabra “natural” no significa nada. Actualmente vemos panes de molde etiquetados como “naturales”, cuando ya sabemos que estos no crecen precisamente de los árboles.

Salvo casos contados, como el yogur natural, no tiene ningún sentido denominar a un alimento “natural” como si eso fuera un valor añadido o un motivo de calidad extra para comprar el producto.

Actualmente no existe regulación legal sobre este término, por lo que cualquier alimento puede contener un “natural” bien grande en su envase. Desde bollería, snacks, embutidos hasta cualquier otro tipo de ultraprocesados que claramente no es saludable aunque incluya la etiqueta “natural”.

Por otro lado, el hecho de pensar que algo natural siempre es mejor, también es un error. Los diferentes procesos tecnológicos para conservar la comida como la pasteurización o el uso del frío son artificiales, hechos por el ser humano, y nos permiten que podamos consumir alimentos de forma segura sin intoxicarnos durante muchísimo tiempo.

¿Y artesano?

Con la etiqueta “artesano” sucede más de lo mismo, ya que no existen regulaciones legales que vigilen su uso en el etiquetado alimentario.

Bueno, realmente existe un único caso donde la palabra “artesano” sí que está regulada legalmente, y es en la Región de Murcia. En esta zona de España existe un organismo de artesanía encargado de otorgar un sello de calidad regulado legalmente en base a las prácticas tradicionales que se llevan a cabo para elaborar los diferentes productos alimenticios.

Por supuesto, esto no es garantía alguna de salud, ya que el término “artesano” puede utilizarse en turrones, chocolates y otros dulces típicos que son muy tradicionales pero no son saludables en absoluto. 

¿Hay abuelas cocinando en la industria alimentaria?

Por último tenemos el concepto “de la abuela”, una coletilla que se añade habitualmente en platos preparados, guisos y diferentes salsas como el tomate frito, por ejemplo.

Esto nos puede llevar a preguntarnos si realmente la industria alimentaria tiene contratadas a abuelas para preparar estos productos en sus fábricas. Obviamente no es así, ya que los procesos se llevan a cabo igual que el resto, utilizando maquinarias y tecnologías que permiten producciones a gran escala.

Sin embargo, este distintivo sirve inevitablemente para vender más, ya que está apelando a nuestras emociones y recuerdos familiares. La cocina de la abuela siempre se ha percibido como un signo de calidad y buen sabor, por lo que es lógico que la industria alimentaria lo utilice en su beneficio.

Esto sí, debemos ser conscientes una vez más que no significa absolutamente nada ya que no está regulado legalmente. Para identificar si un alimento es saludable o no debemos recurrir a la lectura de los elementos del etiquetado alimentario que son obligatorios por legislación, como el listado de ingredientes y la tabla de información nutricional.

En primer lugar, siempre debemos mirar el listado de ingredientes, ya que nos dará una noción de la cantidad que lleva aproximadamente cada ingrediente dentro de la receta total del producto. Esto se debe a que el listado de ingredientes aparece en orden decreciente (de más cantidad a menos), por lo que los ingredientes que aparezcan en las primeras posiciones serán los mayoritarios en el producto.

Posteriormente podemos complementar la información consultando la tabla nutricional, donde veremos datos numéricos que nos servirán para conocer de forma más concreta la cantidad de los nutrientes que componen el producto. Sin embargo, no debemos obsesionarnos con ello, ya que estos datos suelen ser calculados por aproximación y no son 100% exactos siempre.

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¿Los plátanos son radiactivos?

¿Alguna vez has escuchado que los plátanos son radiactivos? Es algo que pocas personas conocen, pero que resulta bastante llamativo para quienes sienten curiosidad por los alimentos.

Y es que sí, los plátanos son radiactivos, pero no de la forma que imaginas. No vayas corriendo al frutero a deshacerte de todos ellos. En este artículo te cuento en profundidad por qué son radiactivos y por qué a pesar de ello no debes tener ningún miedo a comerlos en tu rutina habitual.

Muchos elementos cotidianos emiten radiación

Esto es algo que no todo el mundo sabe, y es que muchos elementos de nuestro día a día son radiactivos naturalmente. La radiación no es algo artificial o ajeno, sino que también forma parte de la naturaleza.

Tanto las estrellas, como las propias personas y otros elementos tecnológicos emiten radiación de forma habitual. Por supuesto, también los alimentos. Ellos no se quedan fuera.

Sin embargo, la radiación no solo es cosa de los plátanos. Otros alimentos como las nueces, patatas o semillas de girasol, por ejemplo, también contienen potasio K40. Este tipo de potasio no es dañino para el humano porque el cuerpo no lo acumula. De hecho, nuestro organismo tiene la capacidad de eliminar el exceso de este mineral cuando ha obtenido la cantidad suficiente.

Cuánta radiación tiene un plátano

Si volvemos al plátano, lo cierto es que cada pieza contiene aproximadamente un 0,0117% del mencionado isótopo de potasio K40.

En resumen, los plátanos en realidad sí emiten radiación, pero la energía radiactiva que emanan no es peligrosa para la salud. Esto se debe a que el plátano es rico en potasio, como ya sabrás, un mineral necesario para el organismo cuya cantidad por cada 100 gramos de plátano es de unos 400 mg aproximadamente. Pues bien, como decía este isótopo potasio K40 que forma parte del plátano presenta una fuente de radiactividad de baja intensidad.

Por ello, no debemos tener miedo a comer plátanos ni muchísimo menos, ya que la cantidad de radiación es minúscula. Además, como todas las frutas, los plátanos son un alimento muy saludable no solo rico en potasio, sino también en fibra dietética, así como diversas vitaminas y minerales que, en conjunto, conforman un alimento nutritivo, saciante y energético que tiene una cabida total dentro del contexto de una dieta saludable.

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¿Son seguros los aditivos?

Los aditivos alimentarios son sustancias que generan mucha incertidumbre y desconfianza en el consumidor. Y es normal, ya que existe mucho desconocimiento sobre qué son exactamente, cómo están regulados y cuál es su propósito en la industria alimentaria.

Qué son los aditivos alimentarios

Los aditivos son sustancias añadidas con un propósito tecnológico concreto. No pueden añadirse “porque sí” ni de cualquier forma, todo su proceso de utilización está estrechamente regulado a nivel legal por parte de la Unión Europea.

Este matiz es importante, ya que para usar un aditivo esta sustancia debe estar aprobada legalmente y contar con un registro, el famoso número que acompaña a la letra “E” en el etiquetado. Si un aditivo tiene este registro, quiere decir que es apto para el consumo.

Muchos aditivos son prescindibles

Existen muchos tipos de aditivos diferentes, cada uno destinado a una función específica. Desde colorantes, edulcorantes o espesantes hasta conservantes o antioxidantes.

Algunos son muy importantes para mantener a raya a los patógenos, como es el caso de los conservantes. Pero otros aditivos son menos interesantes y podemos decir que incluso son innecesarios desde el punto de vista de la salud y la seguridad alimentaria. Es el caso de los colorantes, aromas o potenciadores del sabor, cuya única función es la de “maquillar” el producto que nos estamos comiendo.

Cómo se vigilan los aditivos

Además, para poder ser utilizados deben cumplir con diferentes estudios toxicológicos que son re-evaluados constantemente por parte de las autoridades competentes. Por ello, no es raro que veamos cada pocos años algunos cambios en ciertos aditivos y las cantidades aptas para su utilización en la industria alimentaria.

Para regular la cantidad de aditivo que se puede utilizar, existe un parámetro llamado IDA, que hace referencia a la Ingesta Diaria Admisible. Es decir, es una cifra que se refiere a la cantidad de un aditivo concreto que podemos consumir durante todos los días de nuestra vida sin que se produzca un cambio apreciable en nuestra salud.

Esta IDA no la tienen todos los aditivos, solo aquellos que han mostrado más incertidumbre según los estudios científicos. Para ello, se aplican factores de seguridad muy grandes, por lo que las cantidades de aditivos aprobados son perfectamente seguras.

De esta forma, la seguridad de los aditivos se controla de una forma bastante amplia al contrario de lo que mucha gente piensa. Por ello, no debemos tener miedo de los aditivos. Las cantidades utilizadas son seguras. El problema es que los aditivos se suelen utilizar en multitud de ultraprocesados y productos de pésima calidad nutricional.

Aún así, entre dos productos iguales, escogería siempre el que no lleva aditivos.

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¿Por qué aparecen manchas blancas en el chocolate al guardarlo en el frigo?

Seguro que alguna vez te has preguntado qué son esas manchas blancas que aparecen en las tabletas de chocolate tras guardarlas y sacarlas del frigorífico. Incluso has podido llegar a creer que el chocolate se ha echado a perder y que ya no es apto para el consumo, es lógico por ese aspecto extraño.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. El chocolate que presenta estas manchas blancas es totalmente seguro y puede consumirse sin problemas para la salud. La presencia de estas manchas blancas únicamente tiene que ver con pérdidas organolépticas, y no de seguridad alimentaria.

Estas manchas blancas obedecen a dos tipos de procesos que sufre el chocolate ante los cambios de temperatura. Uno de ellos se conoce como “fat bloom”, o blanqueamiento de la grasa. Lo que sucede es que con los cambios bruscos de temperatura la manteca del cacao tiende a desplazarse hacia la superficie. Una vez que se vuelve a enfriar, esta grasa cristaliza y presenta unas manchas blanquecinas muy características que suponen una pérdida en la calidad del chocolate. Esto se produce porque durante el movimiento de la grasa del chocolate también se arrastran compuestos organolépticamente deseables, que son los encargados de dar el sabor y aroma al chocolate.

El segundo proceso que interviene durante la aparición de manchas blancas en el chocolate es el “sugar bloom”, o blanqueamiento del azúcar. En esta ocasión, cuando se producen cambios bruscos de temperatura, el agua condensa en la superficie del chocolate y forma las típicas “gotitas” que vemos en muchos alimentos tras sacarlos del frigorífico.

Esto provoca que el azúcar ubicado en la superficie del chocolate (que es la zona más expuesta a los cambios de temperatura) se disuelva por culpa de las gotitas de agua. Posteriormente, el calor hará que el agua se evapore y que el azúcar cristalice en la superficie y aparezcan las manchitas blancas típicas.

¿Cómo podemos evitar que esto suceda? Es complicado sobre todo en verano ante elevadas temperaturas que pueden provocar que el chocolate se derrita en nuestra despensa. Si estamos en un ambiente muy cálido podemos meterlo al frigorífico de la forma más hermética posible para que se conserve mejor y no capte aromas de los alimentos que tengamos alrededor, pero siempre habrá riesgo de que aparezcan estas manchas blancas. Es un mal menor, en comparación con que se derrita el chocolate.

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Alimentos con moho: ¿por qué no comerlos aunque le quites la parte «fea»?

Descubrir moho en la superficie de los alimentos es algo muy habitual cuando ha pasado cierto tiempo, sobre todo tras un largo periodo en el frigorífico o la despensa.

Seguro que alguna vez has creído que era buena idea quitar la parte mohosa del alimento y comerte el resto, pero realmente podría ser peligroso. En este artículo te cuento por qué.

¿Qué es el moho?

Cuando hablamos de moho nos referimos a un grupo de microorganismos capaces de crecer y desarrollarse rápidamente en entornos húmedos a través de esporas. Por ello, su entorno ideal es el frigorífico o un tupper donde almacenamos comida, por ejemplo.

El moho crece en forma de filamentos, siendo la parte visible aquella más destacada. Es la que reconocemos fácilmente por esos colores llamativos en tonos verdes, blancos y negros. Sin embargo, también hay partes invisibles al ojo humano que pueden permanecer dentro del alimento y ser peligrosas.

También es importante recalcar que algunas especies de mohos son inofensivas para el ser humano, de hecho se utilizan con propósitos tecnológicos en multitud de quesos que tienen la corteza recubierta de moho o incluso el interior, dando un aspecto organoléptico único y característico.

Sin embargo, la mayoría de mohos no son así, sino que resultan perjudiciales para la salud. Y no solo al comerlos, sino también al tocarlos o simplemente inhalarlos. Por ello, si ves comida con moho es mejor que no la huelas para comprobar su estado ni te la acerques a la cara.

Por qué no debemos comer un alimento con moho

Como decía antes, el moho es un tipo de hongo que no se ve por completo, nosotros solo vemos su parte más superficial. Por ello, si vemos que un alimento tiene moho en la superficie significa que en el interior existen ramificaciones y filamentos de este que también están contaminando el alimento.

Por otro lado, los hongos también generan unas toxinas llamadas micotoxinas que pueden llegar a ser muy tóxicas y perjudiciales para la salud. Lo mejor siempre es tirar el alimento completo a la basura, y no quitar la parte mohosa y comernos el resto. Si hacemos esto estaremos poniendo en riesgo nuestra salud.

Ante la duda, mejor a la basura. Incluso es aconsejable que tiremos el resto de alimentos que hayan podido estar en contacto con el producto contaminado, por ejemplo en el mismo cajón de frutas y verduras del frigorífico. Es muy probable que el hongo se haya desarrollado y colonizado más alimentos de lo que parece a simple vista.

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¿Si los frutos secos tienen tanta grasa, por qué son saludables?

Los frutos secos son uno de los grupos alimentarios que despierta mayor interés entre la comunidad científica, y también en el consumidor promedio.

Durante muchos años, los frutos secos han sido considerados como perjudiciales para la salud por contener un número elevado de calorías. Sin embargo, desde hace algún tiempo sabemos que esto no es un problema para poder consumirlos, ya que sus grasas son saludables y no se relacionan con el aumento de peso según la evidencia científica. ¿Cómo es esto posible?

Las calorías no lo son todo

Lo vengo diciendo muchas veces, las calorías no son lo más importante que debemos tener en cuenta para evaluar si un alimento es insano o no. Ciertamente, es un marcador importante, y en ejemplos como los ultraprocesados nos pueden dar una pista importante sobre si un producto es poco recomendable para la salud.

Sin embargo, esto no siempre funciona, ya que existen alimentos altos en grasa que tienen un perfil saludable por el conjunto de nutrientes que los conforman. Tal es el caso de los mencionados frutos secos, pero también de otros alimentos ricos en grasa como el aguacate o el aceite de oliva virgen extra.

Grasas insaturadas saludables

¿Y qué tienen en común este tridente de alimentos altos en calorías pero saludables? Pues que sus grasas son insaturadas y tienen un perfil más sano que la mayoría de grasas saturadas.

En el caso del aguacate y el aceite de oliva virgen extra, encontramos mayoritariamente ácidos grasos de tipo monoinsaturado, como es el ácido oleico. Estos ácidos grasos se relacionan con una mayor protección cardiovascular, así como un fortalecimiento de nuestros huesos.

Por otro lado, alimentos categorizados dentro del grupo de los frutos secos, como las almendras, nueces, anacardos o cacahuetes, por ejemplo, son ricos en ácidos grasos poliinsaturados generalmente. Que nuestro cuerpo necesita obligatoriamente para realizar ciertas funciones metabólicas.

A su vez, el consumo de estos ácidos grasos poliinsaturados saludables también se relaciona con un menor riesgo de accidentes coronarios y cerebrovasculares.

Adicionalmente, el consumo de frutos secos se asocia con un menor apetito, ya que gracias a la combinación de sus grasas saludables, fibra y proteínas conseguimos una mayor saciedad en nuestro organismo. Algunos estudios también vinculan el consumo de frutos secos con un mejor manejo del peso y su manteniendo estable a largo plazo.

La sal, ¿es tan perjudicial?

Sobre el consumo de sal hay mucho desconocimiento en general entre la población. En España consumimos más sal de la que deberíamos. Muchas encuestas poblacionales alertan que los españoles doblamos la cantidad recomendada por los organismos internacionales sanitarios. Por ello, conocer de cerca todo lo que el consumo de sal implica a nivel saludable es de un interés crucial.

¿Cuánta sal es demasiada?

La OMS recomienda no sobrepasar la barrera de los 5 gramos diarios de sal (una cucharilla de café). No hablamos solamente de la sal que nosotros añadimos intencionalmente, sino también de aquella que viene incluida en muchísimos productos, sobre todo, embutidos, precocinados, comida rápida, etc.

Los problemas más habituales del exceso continuado de sal son la hipertensión, enfermedades relacionadas con los riñones, agravación de dolencias cardiovasculares, problemas óseos o sobreesfuerzo pulmonar, entre otros problemas.

¿Pero podemos vivir sin tomar sal?

Lo relevante de la sal es que contiene sodio, un mineral fundamental para el correcto latido del corazón, la contracción muscular o las conexiones neuronales. Por ello, realmente es necesaria cierta ingesta de sodio en nuestro organismo. Sería recomendable tomar sal, ya que es la forma más directa de obtener este sodio, pero de forma moderada.

¿Cuánta sal es mucha en un producto?

Si nos fijamos en la tabla nutricional, en la etiqueta, un alimento que tenga más de 1,25 g de sal cada 100 gramos, ya lo consideramos salado. Lo ideal sería que estuviera por debajo de  1-0,7 gramos.

¿Y qué sal es mejor?

Pues todas son tremendamente parecidas a nivel nutricional. Es cierto que la sal marina o la del Himalaya puede tener una mayor cantidad de minerales y otros micronutrientes. Pero como la idea es tomar muy poca cantidad de sal, la diferencia sería mínima. Que tenga más minerales no quiere decir que podamos sobrepasar esos 5 gramos diarios.

En los últimos años se ha puesto de moda demonizar a la sal de mesa, «la de toda la vida», diciendo que es un ultraprocesado, que es igual que el azúcar blanco. Es un bulo. El procesado es muy básico, simplemente un lavado para obtenerla o una disolución para que cristalice. Consumida con moderación, como el resto, no tiene por qué plantear ningún problema para la salud.

¿Y la sal yodada?

Se empezó a añadir yodo a la sal porque se descubrió que en determinadas zonas, especialmente alejadas de la costa, el déficit de este mineral era muy generalizado y se relacionaba con ciertos problemas de salud. La recomendación general es que no habría problema en tomarla yodada, sería totalmente segura aunque no tuviéramos déficit. Con problemas de tiroides más avanzados habría que consultar al médico.

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¿Por qué tomar un suplemento de Omega-3 si no tomas pescado?

El ácido graso Omega-3 es un nutriente esencial. Esto quiere decir que nuestro organismo no tiene la capacidad de fabricarlo por sí mismo, necesitamos tomarlo del exterior, a través de la alimentación o suplementación.

Beneficios principales del Omega-3:

  • Beneficioso para el sistema cardiovascular
  • Ayuda a regular los niveles de colesterol en sangre
  • Colabora con los niveles saludables de colesterol bueno
  • Ayuda en el equilibrio de la presión sanguínea
  • Implicado en el correcto funcionamiento de las células del cerebro y ojos

¿Por qué deberían suplementarse veganos y vegetarianos [o si no comes pescado]?

La Asociación Americana de Dietética, el mayor referente científico en este tipo de alimentación nos dice: “Las dietas vegetarianas [y veganas] son generalmente ricas en ácidos grasos omega-6, pero pueden contener cantidades insuficientes de ácidos grasos omega-3. Por lo general son pobres en ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA)”

Añade que: “La bioconversión de ácido alfa-linolénico (ALA), un ácido graso omega-3 vegetal, a EPA es generalmente inferior al 10% en humanos; la conversión de ALA a DHA es considerablemente menor”.

La inmensa mayoría de Omega-3 en alimentos generales es de tipo ALA, que como vemos, tiene poquísima conversión en DHA, que es el realmente aprovechable por el organismo humano. Esto se traduce en niveles bajos de Omega-3 de forma generaliza en aquellas dietas que no incluyen pescado de forma regular.

Por ello, un suplemento de DHA con EPA resulta una buena idea para veganos y vegetarianos o si no comes pescado.

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¿Cómo ordenar los alimentos en la nevera?

Guardar correctamente los alimentos en la nevera es una habilidad que no todo el mundo podría estar desarrollando de forma adecuada. Y es normal, ya que requiere de unos conocimientos previos en seguridad alimentaria que no todos tenemos.

Es bastante habitual colocar los alimentos de forma un tanto aleatoria, sin pararnos a pensar en algunos aspectos clave que pueden deteriorar la duración en el almacenamiento de los mismos. Por ello, en el artículo de hoy te doy algunas claves para que puedas guardar los alimentos de forma segura en el frigorífico.

Mira la fecha de caducidad

Es importante que coloquemos los alimentos que antes se vayan a echar a perder en la parte delantera del frigorífico, dejando detrás los que tengan una fecha más amplia. Así ayudaremos a reducir el desperdicio de los alimentos.

Por otro lado, también es muy importante que no llenemos excesivamente el frigorífico, ya que el aire frío debe tener suficiente espacio para circular correctamente entre los diferentes productos y envases, de lo contrario no se enfriarán de forma correcta.

Fíjate en los símbolos de tu frigorífico

Algunos alimentos tienen ubicaciones concretas en el frigorífico que vienen ya señaladas mediante algún código o símbolo que nos facilita la tarea. Por ejemplo, en la mayoría de frigoríficos encontramos un cajón, habitualmente en la parte inferior, destinado al almacenamiento de vegetales, frutas, verduras y hortalizas.

Por otro lado, también existen las clásicas hueveras ubicadas en la puerta del frigorífico. Sin embargo, en este caso, la ubicación del huevo no es la más indicada ya que en la puerta se producen muchos cambios de temperatura. Los huevos deberían ser almacenados idealmente en su envase en el primer estante del frigorífico.

En la puerta del frigorífico deberíamos guardar siempre aquellos productos que sean menos susceptibles a los cambios de temperatura, como conservas, salsas y bebidas.

¿Y qué pasa con los productos que descongelamos? En este caso, lo mejor será guardarlos en los estantes inferiores del frigorífico, siempre en recipientes herméticos. De esta forma evitaremos que los exudados del producto contaminen otros alimentos del frigorífico.

Cuidado con la contaminación cruzada

En este sentido, uno de los consejos más importantes es que nunca mezclemos los alimentos crudos o sin cocinar de aquellos que ya están cocinados (las típicas sobras de comida) o de ingredientes que ya vienen preparados. De esta forma evitaremos la contaminación cruzada, es decir, una transmisión de microorganismos patógenos de los alimentos crudos hacia los cocinados.

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¿Es mejor comer menos por la noche y más por la mañana?

¿Es mejor comer poco por la noche y más por la mañana?

Seguro que has escuchado multitud de veces que el desayuno es la comida más importante del día y que es mejor no irse a la cama con la barriga llena. Y sí, esto puede tener cierto sentido, pero no es algo milagroso ni definitivo.

Es más importante lo que comes que cuando lo comes

Como siempre, todo dependerá de la calidad nutricional de los alimentos que comes. Si tu desayuno está basado en cereales azucarados, bollos, galletas y cacao azucarado y, aunque tu cena sea prácticamente nula, es muy probable que tu salud se vea mermada independientemente del horario de comidas e ingestas que lleves a cabo.

Además, debemos tener en cuenta los posibles déficits en nutrientes que entrañan este tipo de prácticas. Si haces un desayuno muy malo y no cenas apenas, realmente tienes muy poco margen para introducir alimentos saludables que te aporten todas las vitaminas y minerales que tu cuerpo necesita.

Por otro lado, la evidencia científica en relación al horario de las comidas es bastante limitada. Esto quiere decir que, por el momento, no hay consenso sobre si es mejor realizar 5 comidas que 3 o sobre si desayunar es algo definitivo para estar sano.

Así que, por el momento, las recomendaciones deben basarse en la lógica. Si eres una persona a la que no apetece desayunar, pues no hace falta que lo hagas. Ni poco ni mucho. Simplemente come cuando tengas hambre. Esto también hará que, si tus rutinas matutinas son poco saludables por todos los ultraprocesados ligados a la cultura del desayuno, te quites todos esos productos innecesarios de por medio.

Por otro lado, sí que hay ciertos estudios que confirman que irnos a la cama después de comidas muy copiosas y excesivas se relaciona con un peor descanso y una peor salud, ya que las digestiones serán muy pesadas y nos costará más conciliar el sueño.

En resumen: sí que es mejor cenar poco por la noche, pero no es imprescindible hacer una ingesta potente durante la mañana en el desayuno. Todo esto siempre debe considerarse como un consejo genérico, por lo que debemos tener en cuenta que no sirve para todas las personas.

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