Las leches vegetales, una a una

Aunque las leches vegetales tienen una composición diferente a la leche de vaca en cuanto a nutrientes, son un buen sustitutivo a aquello de tomar un vaso de líquido blanco en el desayuno, a lo que tan acostumbrados estamos. Como norma general no deberíamos tomar más de medio vaso por ingesta, y no más de un vaso a lo largo del día, ten en cuenta que al final estas leches son batidos de legumbres [soja], cereales o frutos secos, con lo cual resultan algo pesadas, lo mejor para que sean algo más digestivas es cocerlas siempre y ponerles una pizca de sal. Además si tienes miedo, por todo lo que nos han vendido, y piensas que dejar la leche de vaca supondrá que tus niveles de calcio bajen [algo completamente falso si llevas una dieta rica en verduras y cereales integrales], tienes en el mercado muchísimas leches vegetales fortificadas con calcio para tu tranquilidad.

Como algunas de estas leches se han puesto tan de moda [las de soja, avena y almendra, sobre todo], las grandes marcas han entrado con fuerza en el mercado de este tipo de bebidas. Gracias a las dudas que surgieron en algunos de vuestros comentarios en la página de Facebook, con ayuda de un amigo fuimos a una gran superficie, a un hipermercado, para comprobar su composición y observamos que la mayoría contenían únicamente un 2% de soja, de avena o de almendras, prácticamente el resto era agua, cuando lo habitual de una buena marca es que contenga entre un 7 y un 10%, también constatamos que todas estas grandes marcas habían añadido azúcares, por eso mucha gente rechaza este tipo de leches, por considerarlas demasiado dulces, cuando las compras en tiendas ecológicas, en herbolarios sin azúcares añadidos y con una buena proporción de cereal, te das cuenta que el sabor es completamente distinto, ni que decir que todavía son más ricas y sanas las realizadas en casa.

Leche de soja

Aún siendo la que más se ha popularizado y de las primeras que se utilizó como alternativa a la leche de vaca, no es la más recomendable. La soja sin fermentar carga muchísimo al organismo al ser una leguminosa, una legumbre, tomarla en el poco rato que nos dura un vaso, puede hacer que nos sintamos pesados para ir a trabajar, por ejemplo. Esta leche tiene un antígeno que dificulta la correcta absorción de hierro y yodo, algo especialmente a tener en cuenta por veganos y vegetarianos que optan por esta bebida. Aumenta bastante la mucosidad, de hecho, fue el efecto que tuvo en mí hace años, cuanto la empecé a tomar notaba que siempre estaba con el pañuelo en la mano, que me costaba respirar más, que los síntomas de la alergia eran más pronunciados, por esta razón empecé a investigar y descubrir sus inconvenientes. El efecto que más personas notan al tomarla con regularidad, además de la pesadez de estómago, es un aumento en la cantidad de gases. Deberíamos optar por otras alternativas.

Leche de avena

De las mejores leches vegetales que puedes consumir, junto con la de almendras, por su buen aporte de nutrientes y beneficios. Aporta carbohidratos complejos, rica en proteínas, potasio, calcio, hierro, magnesio… Al contener ácido linoleico, avenasterol y lecitina, es altamente recomendable para reducir el exceso de colesterol y en problemas cardiovasculares. Su avenina nos ayuda al buen funcionamiento de nuestro sistema nervioso, colaborando en combatir el insomnio y la ansiedad. Por su contenido en fibra y betacaronetos nos ayuda a regular el tránsito intestinal, evitando diarreas o estreñimiento, ayuda a tonificar nuestro estómago y prevenir la gastritis. Además es un cereal muy energético, ideal para el desayuno por la presencia de zinc, magnesio y potasio. También conocida como la leche de la piel, ya que su buen aporte de vitamina E la mantiene sana e hidratada.

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Leche de almendras

Tiene un buen contenido en calcio y en magnesio que ayuda a mantener los huesos fuertes. Su aporte de triptófano la hacen útil para regular nuestro sistema nervioso en casos de estrés, ansiedad, irritabilidad, insomnio… Debido a su alto contenido en fósforo favorece el correcto funcionamiento cerebral, recomendada para tareas intelectuales y especialmente en niños. Su manganeso y cobre nos aportan energía y nos ayudan a combatir los radicales libres, una buena bebida para deportistas. Además se recomienda contra la anemia, el cuidado de piel, uñas y pelo.

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Leche de alpiste

Contiene vitaminas del grupo B, vitamina E, calcio, magnesio, zinc, manganeso, omega 6, omega 9… Por su contenido en lipasa y en niacina, nos ayuda a metabolizar mejor las grasas, por ello es aconsejable en dietas de adelgazamiento y para el control del colesterol. Sus enzimas nos ayudan en el proceso digestivo, además de proteger nuestro hígado y páncreas. También actúa contra la retención de líquidos.

Leche de avellanas

Por su alto contenido en fósforo la hacen interesante para trabajos intelectuales, para la memoria, el aprendizaje, una buena leche para niños. Su magnesio nos ayuda en la relajación muscular, esto unido al potasio la convierten en útil para los deportistas. Además ese mismo magnesio ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares. Por su vitamina A, C y E nos ayuda contra el envejecimiento prematuro de la piel y su ácido fólico ayudará a las embarazadas en la formación del feto. Aunque es saludable y muy nutritiva, no es una leche para tomar a diario ya que es muy pesada y de las que más calorías contiene.

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