Los peligros de la cafeína

La cafeína es una droga alcaloide a la que gran parte de la población es adicta. Dicho de esta forma puede sonar algo fuerte pero, ¿cuántas personas conocéis que puedan vivir sin su taza de café, sin coca cola o té? La verdad es que el consumo de productos con cafeína está socializado y lo vemos como algo normal y positivo. Sin embargo, como ocurre con el alcohol, los peligros que presenta para nuestro metabolismo son alarmantes. Y, a diferencia de este, no existen programas de prevención y la gente está mucho menos concienciada.

Tomar una taza de café o de al despertar, como estimulante, nos parece algo totalmente normal. Y no debería serlo. De la misma forma que no es normal tomar un somnífero para dormir, tampoco debería serlo necesitar un estimulante para estar despiertos. Este tipo de productos hacen a nuestro cuerpo dependiente de ellos y no podemos vivir con tranquilidad sin su consumo. No tomar cafeína nos puede llevar a la irritabilidad, la ansiedad y a un fuerte nerviosismo, cuando estamos acostumbrados a ella.

Hay que tener en cuenta que la cafeína no solo es adictiva sino que también tiene muchos efectos adversos sobre el cuerpo humano. Eleva la presión arterial, es muy perjudicial para la acidez de estómago y para la cistitis. También puede empeorarnos las úlceras y todo tipo de problemas cardiovasculares.

En el aspecto psicológico no solo puede producirnos ansiedad e irritabilidad, sino que retirar la misma puede provocar nerviosismo, retirada de la motivación, insomnio y hasta el comienzo de procesos depresivos. Como vemos, aspectos muy similares a otras muchas drogas que están mucho peor vistas.

El café para ir al baño

También es habitual tomar café para ir al baño. Sin embargo, no es lo más recomendable. La cafeína daña nuestra flora intestinal irritándola y desajustando nuestro sistema nervioso. Es por ello que nos provoca la necesidad de evacuar. Esto hace, también, que cuando no lo tomemos no podamos hacer nuestras necesidades y tengamos estreñimiento, ya que nuestro cuerpo se ha vuelto adicto al estímulo del café para poder ir al baño.

Tomar café como laxante no es bueno para la salud. De nuevo, como en la estimulación, lo ideal es no necesitar ninguna ayuda externa y dejar que nuestro cuerpo funcione por sí mismo.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Lo más recomendable es sustituir poco a poco la cafeína. Si estamos acostumbrados a tomar grandes cantidades a diario, debemos realizarlo de forma gradual, para evitar los efectos secundarios. Con el tiempo nos daremos cuenta que nos encontramos más despiertos, sin necesidad ayuda extra para hacer frente a nuestras actividades cotidianas.

El café descafeinado no es una buena opción para sustituir el mismo, ya que ha sido generado a través de procesos químicos artificiales y también puede ser perjudicial para el organismo. Lo mejor es sustituir su ingesta por alguna infusión –que no sea el té, cuya teína tiene efectos similares a los de la cafeína- o el café de cereales que venden en herbolarios y tiendas ecológicas. Si necesitamos algún estimulante para despertar, lo más recomendable es el guaraná.

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2 comentarios en “Los peligros de la cafeína

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